17 Agosto 2008
Saludando a nadie de los que ven mi blog.... pero por si las moscas...
les dejo este vinculo para que entren a este rol...
Se trata sobre vampiros contra hombres lobo... en mi caso soy un vampiro
ok?
sobres!
este es el link... si les preguntan quien les mordió ponganle "rubenbrother"
http://s1.bitefight.com.mx/c.php?uid=61818
Este es otro... si les preguntan es "revekun"
http://s3.bitefight.com.mx/c.php?uid=22304
servido por Rubén Brother
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20 Julio 2008
Hay alguien a quien le gusten los juegos de rol?
Sobre todos los ambientados en la era medieval fantastica... pero para efectos entra cualquier tipo de juego
Cuantos de ustedes son principiantes en el área?
Cuantos expertos?
Quisiera hacer de este blog algo más productivo creando todo un mundo de aventuras y peligros
Como no puedo hacer un video juego (todavia)
Aun así, los rol tienen algo que los video juegos no tienen y es la desición de lo que se va a hacer y el mundo que uno se puede imaginar, pues la mente entra mucho en juego... mejor dicho... todo está en la mente!!!
en fin...
espero que alguien conteste a este post
El mundo que quiero crear en internet (por que ya lo tengo entre mis camaradas) se llama "Arceo Sadurni"
El nombre es debido a un comic que estoy escribiendo y que cuenta la historia original con la que se empezó el juego.
De entre todas las deidades que existen, una de ella intentó ser más poderoso pero el resto de los dioses lo degradaron hasta enviarlo a los infiernos donde él conquista y su nombre no es muy fácil de pronunciar, aunque algunos prefieren llamarlo Malevolgia (si, como el de Spawn)... Ya alguna vez, en sus intentos de ser el más poderoso, aparecio en el mundo de los mortales pera lograr su cometido pero, en aquel entonces, cuatro magos lograron encerrarlo en una "Roca Infierno" y regresarlo a sus infiernos pero ahora está sellado...
De alguna manera, desde el mundo de los mortales, el sello fue roto y "Él" puede regresar, peri aun así necesita de obtener o destruir el poder de los Siete Dioses que cuidan de la tierra. Los dioses son los de la Religión Creatoria y cada uno de ellos tiene "algo " que los representa en la tierra y, de cierta manera, esparce la gracia de ellos por todos los mortales...
"Èl" envió a sus demonios mayores para hacer el trabajo, han secuestrado a una pequeña niña a la que llaman oraculo...
Quién podra detener tal amenaza?
Arceo Sadurní: Sunshine. El despertar de un nuevo mundo
Los espero!!!
servido por Rubén Brother
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4 Junio 2008
21 Marzo 2008
En alguna parte de este enorme universo, envuelto en tinieblas y completamente alejado de aquellas luces que parecían las de una ciudad lejana, Power Man peleaba contra los hijos de las tinieblas, había caído ante ellos, accediendo a sus deseos oscuros y complaciendo al amo de la oscuridad, lloraba sin derramar lagrimas, gritaba liberando grandes cantidades de energía, estaba arrepentido.
Faltaba apenas una semana para celebrar los días santos y, para ser más precisos, el Viernes Santo, el día que Jesús muere crucificado. Era Domingo de Ramos y lo único que ponía de buen humor a Rubén era que Ivonne lo acompañaría a misa. Él estaba interesado en ella pero Ivonne siempre lo rechazaba, pero en esta ocasión era diferente, pues su único interés en este día era que ella estuviera cerca del Señor, no le importaba si a ella no le gustaba él o que si le gustara otro chavo, le interesaba que ella estuviera con el Señor, un poco más cerca de Dios de lo que acostumbra. Rubén quería que Ivonne viviera la Semana Santa como es y él quería estar con ella pues se vive mejor esta época cuando uno está acompañado; o al menos eso pensaba Rubén, pues en años pasados siempre estaba con sus compañeros del coro SAMAT. Llegaron un poco tarde, Ivonne fue a misa pese a su cansancio — ¡Que oso!— Comienza a decir ella — No trajimos un ramo — Rubén le sonrió y le contesto — No te preocupes, yo te aseguro que si, sólo que aun no está arreglado — Con esas palabras él se refería a Ivonne y a él mismo, pues quería que ella siguiera a Dios de corazón y Rubén estaba dispuesto a enseñarle el camino.
El cielo había oscurecido después de la misa, el cambio de horario de verano hizo que esto sucediera más tarde. Entre sus juegos y palabras agresivas Ivonne y Rubén se abrazaron y en ese momento él volvió a escuchar los “pio-pio” de muchos pollitos que le decían a gritos “!Bésala! ¡Bésala!”. A esos pollitos Ivonne ni nadie los podía ver ni escuchar, ella se reía mientras decía cosas que Rubén no escuchaba — No puedo, no lo haré, no quiero… bueno, si quiero pero no — Pensaba Rubén y todos los pollitos hicieron su aparición picando a Rubén por todas partes para presionarlo a que la besara —¿Qué te pasa? Andas ido — Dijo Ivonne — Nada — contestó él y todos los pollitos desaparecieron excepto uno que estaba sobre la cabeza de Ivonne, era el más pequeño que había visto de todos (casi todos tienen el mismo tamaño)y estaba llorando.
Rubén intentó tomar al pollito en sus manos pero este se movía muy rápido e Ivonne le pego en las manos — ¡No me despeines!— dijo ella pero Rubén no le hizo caso y aun intentaba atrapar al pollito. Para cuando Rubén atrapó al pollito Ivonne quedo totalmente despeinada — ¿¡Qué tienes animal!? —.
Cuando Ivonne se fue, Rubén tomó al pollito que había puesto sobre su cabeza y aun seguía llorando — ¿Por qué lloras? — Preguntó Rubén al pollito, este se seco las lagrimas y miró fijamente los ojos de Rubén, pero era inútil, aquello que sea que le doliera no lo dejaba de hacer llorar pero aun así el pollito comenzó a piar — ¡Espera! — Comenzó a decir Rubén con un tono más molesto — No estas así por que no besé a Ivonne… ¿Verdad? Por que el que debería de estar así soy yo y no tu — El pollito negó con la cabeza y empezó a piar de nuevo.
Nuevamente, todos aquellos pollitos que le gritaban a Rubén “Bésala” habían aparecido, entra todos cargaban un huevo pintado de varios colores y lo pusieron en la mano izquierda de Rubén, justo a un lado del pollito que lloraba. Por un instante Rubén recordó que estaba en la calle, no en su cuarto ni en su trabajo donde a veces estaba sólo, estaba en una esquina pues había acompañado a Ivonne a tomar el camión; todas las personas que pasaban cerca lo miraban como si estuviese loco pues sólo Rubén puede ver los pollitos — Pollito madness —pensó él y todos los pollitos desaparecieron en el acto menos aquel que no paraba de llorar.
Ese pollito comenzó a picotear el huevo intentándolo abrir pero no podía — ¿Quieres que lo abra por ti? — preguntó Rubén y el pollito asintió con la cabeza. Rubén dio dos pequeños golpes al huevo contra la pared y lo partió por la mitad, dentro del huevo había un poco de sangre y la cruz que Rubén siempre traía consigo — ¡Esa es mi cruz! — dijo Rubén algo sorprendido al comprobar que no traía la cruz, el pollito se la dio — ¿Quieres que me la ponga? — El pollito nuevamente asintió con la cabeza.
Cuando Rubén hizo eso los árboles comenzaron a estremecerse por las fuertes corrientes de aire que se dejaron sentir, el pollito se aferraba a uno de los dedos de Rubén para no salir volando pero fue inútil, el pollito piaba por ayuda, Rubén alzó las manos para atraparlo pero ya no lo alcanzaba, de nuevo aparecieron los demás pollitos y subieron por el cuerpo de Rubén hasta llegar a sus manos, entre ellos empezaron a subirse sobre los otros para hacer una cadena que lo alcanzara pero el viento era tan fuerte que los tumbó a todos al suelo; sin recordar que estaba en la esquina de una avenida transitada, Rubén se elevó unos metros para alcanzarlo y en el momento en el que lo tocó hubo una gran explosión de luz.
Rubén salió disparado, veía como las nubes se alejaban a gran velocidad hasta que chocó contra el suelo. Se había dado un buen golpe, por unos minutos se quedo acostado sobre el suelo mirando hacia el cielo — ¿Azul? — Se preguntó — ¿No era de noche ya? —. Al notarlo tan raro se paró de inmediato, al echar un vistazo rápidamente se dio cuenta de que no estaba en el mismo lugar que antes, ahora estaba en una especie de desierto, detrás de él había una roca de su mismo tamaño — Bueno, tal vez viaje a través de las dimensiones — pensó y, aunque sabía que su celular no le iba a decir en que dimensión estaba como el que tenía antes, por costumbre lo buscó; metió su amarilla ala entre sus plumas pero sólo alcanzó a tocar sus anaranjadas patas — ¡¿Qué?!— Rubén se asustó — ¡Mi celular se me perdió! — volteó a ver para todos lados pero no lo veía por ninguno — Espera…— Rubén miro sus manos y sus brazos que ahora eran un par de alas amarillas, se asustó tanto que se olvidó del celular por completo, intentó volar pero no pudo, se subió a la roca que estaba de su tamaño y desde lo alto observó un charco y corrió hasta allá, al llegar a la orilla observó su reflejo y Rubén confirmó que se había convertido en un pollito. — ¡Piooooooooooooooooo!— dijo Rubén… no, perdón, pió.
En medio de su desesperación caminó sin rumbo un rato — mínimo hubiera sido de negro para ser “Dark Pollito Kun” (Traducido del piadero que hacía) — de pronto, una moneda cayó al suelo, después otra y otra, todas muy cercas del pollito Rubén — Aquí están tus treinta monedas, ahora largo — un hombre de túnica y largas barbas tomó las manos, al pollito ese hombre le recordaba a un taliban — ¿Iván? — pensó el pollito — ¿Cuál Iván? Perfecto… aun a pesar de mi estado sigo diciendo chistes de mal gusto — pió. — Es lo mejor que hemos hecho — dijo uno de los hombres que aun estaban en el lugar — Lo sé, Herodes lo condenará a muerte — dijo el otro y en medio de carcajadas se fueron.
El pollito se quedó viendo como esos hombres se alejaban — ¿Herodes? — pensó y decidió seguir a esos hombres. En el camino, entre tiendas y casas de piedra, los hombres detuvieron su marcha por una niña de unos seis años de edad, su pelo le llegaba hasta los hombros y usaba una túnica amarillenta, desgastada y sucia, su piel era morena y poseía una gran sonrisa en el rostro, para Rubén, con la forma de pollito era enorme más no se comparaba con los hombres que seguía; la niña abrió una puerta de madera de una de las casas de piedra que daba al patio principal de la vivienda, desde el otro lado del camino aparecieron unos conejos, eran como nueve entre grises, blancos y negros. Ya habían pasado todos pero la niña aun esperaba con la puerta abierta y apareció un décimo conejo, era el más pequeño de todos pero tenía las orejas muy largas y por extraño que parezca, ese conejo no era blanco, sino más bien morado claro; el pollito pensó que era por sus ojos — Tal vez los pollos o vean los colores como son — pensó pero también notaba que ese animalito irradiaba gran alegría, de alguna forma el pollito sentía como ese conejo estaba contento y emocionado — ¡Vamos, conejito! Mañana veremos de nuevo a Jesús de Nazareth — Al escuchar eso el, ahora, corazón de pollo de Rubén dio un vuelco en su interior —¿Jesús? ¿Herodes? Entonces, estos hombres que he seguido, son los sumos sacerdotes Caifas y Anas, y el hombre que estaba con ellos antes era Judas… ¡Acaban de comprar a Jesús! —.
Uno de los sumos sacerdotes dio un paso adelante estorbándole en el camino al conejo — ¿Así que quieres ver a Jesús, el nazareno? — y pateo al conejo — Entonces muera para que estés con el en el infierno — La niña corrió para ayudar a su conejo pero el otro sacerdote la tomo de los hombros y la tiró al suelo. La furia del pollito se encendió. El pollito corrió hasta donde el sacerdote pateaba el conejo — ¡Conejito! — gritaba la niña. Al escuchar todo el alboroto de afuera, el padre de la niña salió para ver que pasaba, al salir vio que la niña jalaba las túnicas de uno de los sacerdotes mientras el otro pateaba al conejo — ¡Hija! — El padre de la niña la levanto del suelo después de que esta cayó, y entre gritos y lloriqueos la metió a la casa — ¡Conejito! — fue lo ultimo que dijo esa niña. El pollito entendía que el hombre no podía hacer nada pues los sacerdotes en ese tiempo eran una gran autoridad y una impertinencia de su parte podría llevarlo a la muerte. Ahora sólo era cuestión del pollito.
El conejo morado estaba ya muy herido, no se podía poner de pie cuando recibió la sexta o séptima patada, cuando el sacerdote se preparaba para dar de nuevo una patada sintió como varios bellos cercas del tobillo fueron arrancados, el pollito estaba ayudando al conejo desde los pies del sacerdote; con el pie que tenía libre se quitó la amenaza de sus pies y el pollito cayó entre el conejo y el molesto sacerdote, abrió las alas en símbolo de protección hacía el conejo. Ahora el sacerdote, sonriendo, pateó al pollo pero en cuanto el pollito se recuperaba, este se paraba y corría a defender al pobre conejo. El sacerdote, preparado para dar una nueva patada, es interrumpido por su compañero — ¡Caifas! Esta anocheciendo, será mejor irnos — El sacerdote escuchó el consejo del otro sacerdote — Se salvaron — Dijo el sacerdote con una mirada de odio en él. El pollito veía el oscuro cielo del anochecer, las estrellas que veía eran más de las que estaba acostumbrado a ver. Cayó desmayado.
— No podrás — Se escuchaba por todos lados la voz de Kokusho, el demonio que siempre seguía y molestaba a Rubén — ¿Para que hacerlo? —. En medio de la oscuridad una luz se enciende en lo alto iluminando una cruz, Power Man se paró, se dio cuenta de que ya no estaba en el cuerpo amarillo de un pollo, estaba de nuevo en su cuerpo, comenzó a caminar hasta la cruz, el sonido de una mujer llorando crecía conforme se acercaba; Al llegar al lugar, notó que sobre la cruz había alguien a quien no podía ver, era un perfil oscuro completamente, en cambio, la mujer que no mostraba su rostro que escondía detrás de unas blancas manos, usaba una túnica blanca vieja, estaba hincada frente a la cruz, ella no se movió ni respondió al sentir a alguien a su lado. — Acércate — decía la voz ronca de la persona que estaba sobre la cruz — ¿Qué… qué pasa? — preguntó Rubén y un largo brazo negro salio de esa persona aventando a Rubén contra el suelo, la mujer, dejando de llorar, se puso de pie y aun sin mostrar su rostro le ofreció su mano a Rubén para que este se pudiera poner de pie — Vamos, Power Man, levántate —. Rubén tomó la mano de la mujer — No vas a poder — la mujer gira su cabeza para mostrar su rostro el cual estaba muy demacrado, como si la piel se le estuviera derritiendo, su mano blanca había desaparecido y en su lugar, Rubén tomaba una huesuda mano; asustado, Rubén soltó la mano de la mujer y dio unos pasos atrás, la persona que estaba sobre la cruz dio un gran saltó para caer frente a él, tomó a Rubén del cuello inmovilizándolo por completo. En medio de altos árboles y el canto de muchos grillos, el pollito despertó sobresaltado y con mucho miedo.
El pollito y el conejo habían estado durmiendo por un par de horas dentro de un pequeño hueco que formaban las raíces de un gran árbol — ¿Cómo llegué aquí? — Se preguntó el pollito, miro detrás de él y vio al pobre conejo morado dormido y muy lastimado a consecuencia de las patadas — Seguro que el conejo me trajo, esta muy lastimado — De repente, el conejo se despertó y se puso de pie rápidamente, miraba hacia lo lejos atento, el pollito le preguntaba sobre lo que pasaba y él empezó a escuchar a lo lejos el gritadera de mucha gente, el conejo levantó las orejas para escuchar mejor, dio unos cuantos saltos en dirección del sonido — Oye, espera, de donde vengo eso que haces se llama “chismear” — El conejo dio la vuelta y agacho la cabeza — ¿Qué? ¿Quieres que suba? — El pollito subió — Bueno, yo no soy chismoso, soy Rubén Brother —. El conejo comenzó a correr.
Llegaron hasta un camino por donde estaba pasando mucha gente con antorchas y trinches, estaban sumamente molestos, el pollito recordó esa escena — Han aprehendido a Jesús — pió. El conejo corrió hasta el frente de la gente pero nunca los alcanzó, era demasiada la gente que ahí estaba y sus heridas no lo dejaban dar lo mejor de sí, fue en la entrada de un gran pueblo donde el cansancio les ganó a los dos.
Al día siguiente, los gritos de la misma gente de la noche anterior despertaban al pollito y al conejo — ¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo! — gritaban. Ellos siguieron a la multitud hasta una gran castillo rodeado de soldados, al cabo de un rato, un hombre gordo salió y calmo al pueblo, el mismo sacerdote que había pateado al conejo hablaba a gritos — Este hombre ha ido en contra del Cesar — pero el gordo no accedía a las peticiones que el pueblo y el sacerdote hacían — ¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo! —.
Había pasado un buen rato desde que habían llegado a aquél lugar, el sol estaba haciendo conejo y pollo asado pero aun así seguían poniendo atención a pesar de lo lejos que se encontraban del lugar. Los soldados subieron a alguien hasta un punto donde todos lo veían, dándole la espalda al pueblo, los soldados rompieron la túnica de aquel hombre y comenzaron a golpearlo con látigos. El pollito y el conejo se llenaban de tristeza y coraje por que sabían que a la persona que golpeaban era Jesús.
Después de semejante castigo lo regresaron con el pueblo y estos se fueron a otro lado.
Ahora el pueblo había llegado a una ciudad donde había un gran castillo más grande que el anterior, el pollito y el conejo los siguieron y en esta ocasión se acercaron más para escuchar mejor — ¿A quien quieren que deje libre? — Gritaba el hombre mas lujoso de todos los que Rubén había visto desde que llego y, tal vez, en toda su vida — A Barrabas o a Jesús? — La gente levantaba sus manos y hacía gran alboroto — A Barrabas, suelta a Barrabas — El tipo lujoso se lavó las manos en un recipiente que parecía de plata — Entonces ¿Qué quieren que haga con este al que llaman Jesús, el Rey? — La gente hacía mucho alboroto — ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo! — Entonces los sacerdotes se subieron a un lugar donde toda la gente los veía — Nosotros no tenemos más rey que el Cesar — decía uno — Crucifica a este, merece morir, prohíbe el tributo al Cesar — El hombre al que llamaban Barrabas pasó muy cerca del conejo y del pollito corriendo y gritando algo que el pollito no entendió muy bien pero tradujo sus sonidos por “soy libre, soy libre”. El tipo lujoso había calmado al pueblo y hablaba con el hombre que tenía frente a el de rodillas y custodiado por dos soldados de alto rango — Si tu eres capaz de realizar milagros, quiero que conviertas el agua en vino como dicen y te dejaré en libertad. Soldado, traedme una jarra de agua — Uno de los soldados de ese hombre apareció con una jarra de oro y un vaso, el soldado puso la jarra frente al hombre que estaba de rodillas siguiendo las indicaciones que el lujoso le hacía con el dedo. Al cabo de un minuto el tipo lujoso se agacho a tomar la jarra, se sirvió un poco del liquido que estaba en su interior y termino escupiéndolo en la cara del hombre — ¿Qué es esto? No has convertido el agua en vino como te lo dije ¿No vez que tu vida depende de mi ahora? — Pero el hombre no hablaba ni decía nada. El tipo lujoso aventó el vaso al suelo y le dio la espalda al pueblo.
— ¡Traed la cruz!—
Entre gritos, abucheos y soldados de Herodes, Jesús cargaba la cruz a cuestas, estaba completamente lastimado, débil, hambriento y sediento. El vía crucis pasó justo a un lado del pollito y el conejo que lloraban llenos de coraje e impotencia de no poder hacer nada.
Uno de los soldados que golpeaban a Jesús pasó por un lado del pollito y del conejo, el conejo dio un paso adelante haciendo tropezar al soldado, por el impacto contra el suelo, el soldado perdió su yelmo, el pollito aprovecho para picarle en la cabeza y jalarle el cabello, con una de sus manos el soldado se quito al pollo de la cabeza y lo aventó, él tomo su casco, el pollito se metió dentro del casco para poderlo atacar de nuevo y así pudo ver el rostro del soldado.
El soldado tenía el rostro de Rubén.
El pollito se quedó petrificado al verlo, el soldado metió la mano en su yelmo y saco al pollo, este se quedo en el suelo llorando — ¿Cómo es posible que te haga esto? — se preguntaba el pollito — ¿Por qué lastimo a Jesús? — El conejo, que también lloraba, se acerco al pollito y con ayuda de sus orejas lo subió de nuevo a su cabeza. El pollito no dejaba de llorar, su corazón estaba roto, no pensaba en nada, sólo lloraba.
—¿Por qué señor, por qué te he hecho esto?—
Una gota cayó sobre la cabeza del pollito y al mirar arriba vio a una mujer que lloraba, al verla sabía que a ella le dolía mucho estar ahí, decía algo que su llanto no dejaba entender, a su lado iba un joven que también lloraba pero la consolaba.
— Pio… pio… ¡Mamá! —
Maria estaba destrozada, el pollito estaba sorprendido al ver como esa mujer podía estar soportando ver como maltrataban y llevaban a su muerte a su único hijo — No llores, mamá — pillaba el pollito entre sollozos, el pollito intentaba consolar al conejo a su vez — Fue por eso que ya no corriste ¿Verdad? Prefieres acompañarla en el dolor — pero el conejo siempre estaba en silencio.
El dolor de Maria incrementaba al ver como clavaban a su hijo en la cruz, no gritaba, no podía, Jesús jamás dijo algo para defenderse ni para librarse del dolor, ni como jamás hizo algo para castigar a todos ellos que estaban ahí, disfrutando del espectáculo de su muerte en medio de ladrones como si fuera la lacra del mundo, sentía dolor en su cuerpo, como el que nadie más había sentido, pero el pollito detenía su mirada en los ojos vidriosos de Jesús que, aun estando en lo alto de la cruz desnudo, tenía ese brillo de amor que nunca se apago, el mismo brillo que el pollito había visto desde que lo conoció.
— Perdónalos, Padre, por que no saben lo que hacen —
Jesús murió en la cruz.
Los gritos de dolor de Maria y de las demás mujeres que la acompañaban retumbaban en el corazón del pollito y así como él, el conejo no podía dejar de llorar. El pollito veía como Maria, ya sin fuerzas, se aferraba a la cruz de su hijo, gritaba de dolor, el muchacho que estaba con ella la consolaba pero su dolor también era grande.
El cielo se oscureció, la tierra comenzó a temblar y de pronto a abrirse, toda la gente que se había reunido para ver semejante crueldad comenzaba a correr y a gritar por el miedo, muchos se arrodillaban y gritaban al cielo — Este realmente era el hijo de Dios — El conejo saltaba hacia todas partes para no ser aplastado por la gente, subió al monte donde habían crucificado a Jesús para acompañar a Maria pero ella ya no estaba, sólo estaban los soldados que ahora bajaban el cuerpo de los dos ladrones que murieron a lado de Jesús — Por allá — Dijo el pollito.
El cuerpo de Jesús fue introducido en una especie de cueva que no estaba muy profunda, ese lugar estaba hecho para guardar el cuerpo de alguien y era la primera vez que este era usado. Maria le lloraba por ultima vez al cuerpo de su hijo, el muchacho que la acompañaba la sacó del sepulcro pero ahí dentro aun estaban las demás mujeres que se despedían del Mesías,. El pollito y el conejo también se acercaron para ver a Jesús pero en ese momento les cerraron las puertas del sepulcro dejándolos dentro. El pollito se preocupaba por como le iban a hacer para salir de ahí, el sabía que Jesús resucitaría pero eso no sería sino hasta el tercer día y ya tenía hambre.
En medio de la preocupación, del cansancio y de las heridas que aun le dolían, el pollito se quedó dormido recostado sobre el conejo.
De nuevo, Rubén escuchaba la voz de Kokusho — ¿Lo vez? Está muerto… ¡¿Ese es tu Dios?! Ja ja ¡Que pena me da tu caso! — Aparecieron, en medio de la oscuridad, aquella cruz y aquella mujer con las que había soñado antes, nuevamente lo estaban atacando pero antes de que siquiera lo pudieran tocar apareció una gran luz que los hizo desaparecer — Si vale la pena — decía una voz que confortaba el corazón de Rubén — Nadie te ama como yo… mira la cruz, esa es mi más grande prueba —. El pollito despertó.
Dentro del sepulcro había mucha luz, la piedra que tapaba el acceso había sido removida. El pollito ya no estaba recargado sobre el conejo, este ya no estaba, el pollito salió a buscarlo y lo encontró juntando muchos huevos de colores, pintados con muchos diseños y llorando, pero esta vez de alegría. — Lo sé — dijo el pollito al conejo — El señor a resucitado — El conejo le acercó uno de los huevos, este estaba pintado de color amarillo y tenía la forma de un pollito — ¿Es para mi? ¡Gracias! — ¿Es para mi? ¡Gracias! Pero… ¿Para qué pintas huevos? ¡Hermanitos! — gritó el pollo a su manera. El conejo negó con la cabeza y con sus orejas tomo un huevo y lo aventó contra el suelo, esa acción pasó en cámara lenta para el pollito, se tapó los ojos y sólo escuchó el “crack” del impacto — ¡Asesino! — Pió el pollito, pero el huevo estaba vacío —¿Qué? — El pollito se sorprendió al ver eso — ¿Cómo que dárselos a todos? ¿Para qué? — preguntaba el pollito — ¡Tienes razón! Hay que decirle al mundo que Jesús resucitó, debemos compartir nuestra alegría con los demás… ¡Que el mundo entero se entere que Jesús no está muerto! ¿Qué todo el mundo se entere que Jesús está vivo! ¡Jesús está vivo! —. El conejo tomó una canasta donde le habían llevado una ofrenda a Jesús y que ahora estaba vacía, en ella pusieron todos los huevos, aun el pollito no se había explicado de donde había sacado tantos huevos el conejo pero ya no le dio mucha importancia. Ya habían terminado de cargar todos los huevos dentro de la canasta cuando llegó una mujer corriendo al sepulcro, se asusto al ver que estaba abierto y más cuando observó que estaba vacío, la mujer comenzó a llorar, salió apoyándose en las paredes del sepulcro al verla, el conejo le acercó un huevo — ¿Qué es esto? — preguntó la mujer y el conejo se fue dando la media vuelta, entre él y el pollito arrastraron hasta un lado del sepulcro la canasta donde había más ofrendas, de una de ellas sacaron un cordón con el que ataron al cuello del conejo la canasta su compañero y fueron a la ciudad a repartir la noticia.
Cuando ellos se fueron una luz cegadora apareció frente al sepulcro, el pollito miró hacia atrás y observó que la mujer estaba hincada llorando, después se puso de pie y corrió en la misma dirección que tomaron el pollito y el conejo. Cuando llegaron a la plaza principal de la ciudad la gente estaba extrañada de los regalos que les hacía aquel conejo, en la canasta sólo quedaba el huevo del pollito — Tu ahora no tienes ninguno… ten, te regreso el mío, para que tu también tengas uno — le dijo el pollito al conejo pero este negó con la cabeza y se lo regresaba con las orejas — Si, ya sé que es para mi, pero no quiero que tu te quedes sin nada… bueno, me lo voy a quedar pero… ¿Qué hay de ti? — El conejo miró hacia todos lados buscando a algo, cuando lo encontró con la vista levantó las orejas y saltando fue hasta haya, se dirigía a un hombre que usaba túnicas muy blancas, esa persona estaba con mas hombres y discutían de algo, uno de ellos puso la mano en el costado del primer hombre y todos se hincaron ante él; cuando el conejo llegó con ese hombre jaló sus túnicas con las orejas, el hombre lo miro y le sonrió, el hombre le pidió una bolsa que traía uno de sus compañeros y, para sorpresa de todos sus compañeros, de ella sacó más huevos pintados que puso en la canasta del conejo, el hombre le volvió a sonreír y el conejo regresó con el pollito.
El pollito estaba sorprendido, aquél hombre era Jesús y se acordaba del conejo — Bueno, supongo que uno no necesita ser el hijo de Dios para recordar un conejo morado — pensó el pollo. El conejo puso frente al pollito más huevos con su forma — ¿Y estos? — pió el pollo y de pronto todos los huevos comenzaron a moverse. Uno a un o comenzaron a romperse saliendo de ellos más pollitos, eran los mismos que siempre veía Rubén hasta que sólo faltó uno, aun seguía moviéndose; los demás pollitos se encogieron en hombros y comenzaron a picar el huevo hasta romperlo, de ese huevo salió el pollito que antes lloraba pero esta vez estaba contento y el pollito (el primero de todos) se sorprendió al verlo — ¿Ah? Yo… yo estoy bien ¿Y tu? — preguntó y el pollo pequeño comenzó a piar mucho — Que bueno que estés bien… ¿Eh? ¡Ah! Si, si estoy contento… lo sé, lo sé, El Señor resucitó… — El pollito pequeño busco entre los restos de los cascarones hasta encontrar una vela un poco más grande que el pollo y que tenía la misma forma que el cirio Pascual, la vela grande que esta a un lado del altar, de la capilla a la que Rubén va, con sus orejas el conejo le ayudo a sacarla — Ese es el cirio Pascual… ¿También lo agarraste? — El pollito pequeño negó con la cabeza y el cirio se encendió. Todo quedo claro.
—¡Felices pascuas!— piaron los pollitos en unísono
El pollito miro a su compañero el conejo — Entonces eso significa que tu eres…— Pero antes de que pudiera terminar el conejo afirmaba con la cabeza — Feliz pascua — Le dijo el pollito a su compañero. El conejo dio un salto hacia atrás para descubrir que debajo de él estaba la cruz de Rubén — Mi cruz — dijo el pollito, la tocó y los vientos comenzaron a soplar muy fuerte, todos los pollitos empezaron a volar para todos lados y entre esos iba el compañero del conejo aferrándose a la cruz, entre todo el viento y el choque con los demás pollitos este intentaba ponérsela y cuando lo logró, hubo una gran explosión de luz.
— ¡Rubén! —
El ambiente había cambiado por completo, el pollito ya no estaba en aquella plaza de una ciudad bíblica, donde el piso era de tierra y no de concreto, las casas seguían siendo de piedra pero ahora se le conocen como bloc y la gente ya no usaba caballos como medio de transporte, sino automóviles — Ya me voy, ahí viene mi camión — dijo Ivonne y se despidió de él de beso — ¿Qué te pasa? Andas todo ido — Rápidamente Rubén se recupero — Pio — dijo él — ¡¿Qué?! ¿Por qué le haces así? ¡Pollito! Ja ja ja — Rubén miró sus manos y ya no eran alas, vio su reflejo en el cristal de una ventana del negocio que está detrás de él y ya estaba de nuevo en su cuerpo, ya no era un pollito — Ya me voy, pollito… ja ja… pollito — se despedía Ivonne mientras se subía al camión, ella se fue y Rubén se quedó viendo en la dirección por la que el camión se fue, sonriendo y con todos los pollitos encima de él — Si, pollito… pollito de pascua —.
FIN
servido por Rubén Brother
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5 Marzo 2008
En alguna parte de este enorme universo, envuelto en tinieblas y completamente alejado de aquellas luces que parecían las de una ciudad lejana, Power Man peleaba contra los hijos de las tinieblas, había caído ante ellos, accediendo a sus deseos oscuros y complaciendo al amo de la oscuridad, lloraba sin derramar lagrimas, gritaba liberando grandes cantidades de energía, estaba arrepentido.
Faltaba apenas una semana para celebrar los días santos y, para ser más precisos, el Viernes Santo, el día que Jesús muere crucificado. Era Domingo de Ramos y lo único que ponía de buen humor a Rubén era que Ivonne lo acompañaría a misa. Él estaba interesado en ella pero Ivonne siempre lo rechazaba, pero en esta ocasión era diferente, pues su único interés en este día era que ella estuviera cerca del Señor, no le importaba si a ella no le gustaba él o que si le gustara otro chavo, le interesaba que ella estuviera con el Señor, un poco más cerca de Dios de lo que acostumbra. Rubén quería que Ivonne viviera la Semana Santa como es y él quería estar con ella pues se vive mejor esta época cuando uno está acompañado; o al menos eso pensaba Rubén, pues en años pasados siempre estaba con sus compañeros del coro SAMAT. Llegaron un poco tarde, Ivonne fue a misa pese a su cansancio — ¡Que oso!— Comienza a decir ella — No trajimos un ramo — Rubén le sonrió y le contesto — No te preocupes, yo te aseguro que si, sólo que aun no está arreglado — Con esas palabras él se refería a Ivonne y a él mismo, pues quería que ella siguiera a Dios de corazón y Rubén estaba dispuesto a enseñarle el camino.
El cielo había oscurecido después de la misa, el cambio de horario de verano hizo que esto sucediera más tarde. Entre sus juegos y palabras agresivas Ivonne y Rubén se abrazaron y en ese momento él volvió a escuchar los “pio-pio” de muchos pollitos que le decían a gritos “!Bésala! ¡Bésala!”. A esos pollitos Ivonne ni nadie los podía ver ni escuchar, ella se reía mientras decía cosas que Rubén no escuchaba — No puedo, no lo haré, no quiero… bueno, si quiero pero no — Pensaba Rubén y todos los pollitos hicieron su aparición picando a Rubén por todas partes para presionarlo a que la besara —¿Qué te pasa? Andas ido — Dijo Ivonne — Nada — contestó él y todos los pollitos desaparecieron excepto uno que estaba sobre la cabeza de Ivonne, era el más pequeño que había visto de todos (casi todos tienen el mismo tamaño)y estaba llorando.
Rubén intentó tomar al pollito en sus manos pero este se movía muy rápido e Ivonne le pego en las manos — ¡No me despeines!— dijo ella pero Rubén no le hizo caso y aun intentaba atrapar al pollito. Para cuando Rubén atrapó al pollito Ivonne quedo totalmente despeinada — ¿¡Qué tienes animal!? —.
Cuando Ivonne se fue, Rubén tomó al pollito que había puesto sobre su cabeza y aun seguía llorando — ¿Por qué lloras? — Preguntó Rubén al pollito, este se seco las lagrimas y miró fijamente los ojos de Rubén, pero era inútil, aquello que sea que le doliera no lo dejaba de hacer llorar pero aun así el pollito comenzó a piar — ¡Espera! — Comenzó a decir Rubén con un tono más molesto — No estas así por que no besé a Ivonne… ¿Verdad? Por que el que debería de estar así soy yo y no tu — El pollito negó con la cabeza y empezó a piar de nuevo.
Nuevamente, todos aquellos pollitos que le gritaban a Rubén “Bésala” habían aparecido, entra todos cargaban un huevo pintado de varios colores y lo pusieron en la mano izquierda de Rubén, justo a un lado del pollito que lloraba. Por un instante Rubén recordó que estaba en la calle, no en su cuarto ni en su trabajo donde a veces estaba sólo, estaba en una esquina pues había acompañado a Ivonne a tomar el camión; todas las personas que pasaban cerca lo miraban como si estuviese loco pues sólo Rubén puede ver los pollitos — Pollito madness —pensó él y todos los pollitos desaparecieron en el acto menos aquel que no paraba de llorar.
Ese pollito comenzó a picotear el huevo intentándolo abrir pero no podía — ¿Quieres que lo abra por ti? — preguntó Rubén y el pollito asintió con la cabeza. Rubén dio dos pequeños golpes al huevo contra la pared y lo partió por la mitad, dentro del huevo había un poco de sangre y la cruz que Rubén siempre traía consigo — ¡Esa es mi cruz! — dijo Rubén algo sorprendido al comprobar que no traía la cruz, el pollito se la dio — ¿Quieres que me la ponga? — El pollito nuevamente asintió con la cabeza.
Cuando Rubén hizo eso los árboles comenzaron a estremecerse por las fuertes corrientes de aire que se dejaron sentir, el pollito se aferraba a uno de los dedos de Rubén para no salir volando pero fue inútil, el pollito piaba por ayuda, Rubén alzó las manos para atraparlo pero ya no lo alcanzaba, de nuevo aparecieron los demás pollitos y subieron por el cuerpo de Rubén hasta llegar a sus manos, entre ellos empezaron a subirse sobre los otros para hacer una cadena que lo alcanzara pero el viento era tan fuerte que los tumbó a todos al suelo; sin recordar que estaba en la esquina de una avenida transitada, Rubén se elevó unos metros para alcanzarlo y en el momento en el que lo tocó hubo una gran explosión de luz.
Rubén salió disparado, veía como las nubes se alejaban a gran velocidad hasta que chocó contra el suelo. Se había dado un buen golpe, por unos minutos se quedo acostado sobre el suelo mirando hacia el cielo — ¿Azul? — Se preguntó — ¿No era de noche ya? —. Al notarlo tan raro se paró de inmediato, al echar un vistazo rápidamente se dio cuenta de que no estaba en el mismo lugar que antes, ahora estaba en una especie de desierto, detrás de él había una roca de su mismo tamaño — Bueno, tal vez viaje a través de las dimensiones — pensó y, aunque sabía que su celular no le iba a decir en que dimensión estaba como el que tenía antes, por costumbre lo buscó; metió su amarilla ala entre sus plumas pero sólo alcanzó a tocar sus anaranjadas patas — ¡¿Qué?!— Rubén se asustó — ¡Mi celular se me perdió! — volteó a ver para todos lados pero no lo veía por ninguno — Espera…— Rubén miro sus manos y sus brazos que ahora eran un par de alas amarillas, se asustó tanto que se olvidó del celular por completo, intentó volar pero no pudo, se subió a la roca que estaba de su tamaño y desde lo alto observó un charco y corrió hasta allá, al llegar a la orilla observó su reflejo y Rubén confirmó que se había convertido en un pollito. — ¡Piooooooooooooooooo!— dijo Rubén… no, perdón, pió.
En medio de su desesperación caminó sin rumbo un rato — mínimo hubiera sido de negro para ser “Dark Pollito Kun” (Traducido del piadero que hacía) — de pronto, una moneda cayó al suelo, después otra y otra, todas muy cercas del pollito Rubén — Aquí están tus treinta monedas, ahora largo — un hombre de túnica y largas barbas tomó las manos, al pollito ese hombre le recordaba a un taliban — ¿Iván? — pensó el pollito — ¿Cuál Iván? Perfecto… aun a pesar de mi estado sigo diciendo chistes de mal gusto — pió. — Es lo mejor que hemos hecho — dijo uno de los hombres que aun estaban en el lugar — Lo sé, Herodes lo condenará a muerte — dijo el otro y en medio de carcajadas se fueron.
El pollito se quedó viendo como esos hombres se alejaban — ¿Herodes? — pensó y decidió seguir a esos hombres. En el camino, entre tiendas y casas de piedra, los hombres detuvieron su marcha por una niña de unos seis años de edad, su pelo le llegaba hasta los hombros y usaba una túnica amarillenta, desgastada y sucia, su piel era morena y poseía una gran sonrisa en el rostro, para Rubén, con la forma de pollito era enorme más no se comparaba con los hombres que seguía; la niña abrió una puerta de madera de una de las casas de piedra que daba al patio principal de la vivienda, desde el otro lado del camino aparecieron unos conejos, eran como nueve entre grises, blancos y negros. Ya habían pasado todos pero la niña aun esperaba con la puerta abierta y apareció un décimo conejo, era el más pequeño de todos pero tenía las orejas muy largas y por extraño que parezca, ese conejo no era blanco, sino más bien morado claro; el pollito pensó que era por sus ojos — Tal vez los pollos o vean los colores como son — pensó pero también notaba que ese animalito irradiaba gran alegría, de alguna forma el pollito sentía como ese conejo estaba contento y emocionado — ¡Vamos, conejito! Mañana veremos de nuevo a Jesús de Nazareth — Al escuchar eso el, ahora, corazón de pollo de Rubén dio un vuelco en su interior —¿Jesús? ¿Herodes? Entonces, estos hombres que he seguido, son los sumos sacerdotes Caifas y Anas, y el hombre que estaba con ellos antes era Judas… ¡Acaban de comprar a Jesús! —.
Uno de los sumos sacerdotes dio un paso adelante estorbándole en el camino al conejo — ¿Así que quieres ver a Jesús, el nazareno? — y pateo al conejo — Entonces muera para que estés con el en el infierno — La niña corrió para ayudar a su conejo pero el otro sacerdote la tomo de los hombros y la tiró al suelo. La furia del pollito se encendió. El pollito corrió hasta donde el sacerdote pateaba el conejo — ¡Conejito! — gritaba la niña. Al escuchar todo el alboroto de afuera, el padre de la niña salió para ver que pasaba, al salir vio que la niña jalaba las túnicas de uno de los sacerdotes mientras el otro pateaba al conejo — ¡Hija! — El padre de la niña la levanto del suelo después de que esta cayó, y entre gritos y lloriqueos la metió a la casa — ¡Conejito! — fue lo ultimo que dijo esa niña. El pollito entendía que el hombre no podía hacer nada pues los sacerdotes en ese tiempo eran una gran autoridad y una impertinencia de su parte podría llevarlo a la muerte. Ahora sólo era cuestión del pollito.
El conejo morado estaba ya muy herido, no se podía poner de pie cuando recibió la sexta o séptima patada, cuando el sacerdote se preparaba para dar de nuevo una patada sintió como varios bellos cercas del tobillo fueron arrancados, el pollito estaba ayudando al conejo desde los pies del sacerdote; con el pie que tenía libre se quitó la amenaza de sus pies y el pollito cayó entre el conejo y el molesto sacerdote, abrió las alas en símbolo de protección hacía el conejo. Ahora el sacerdote, sonriendo, pateó al pollo pero en cuanto el pollito se recuperaba, este se paraba y corría a defender al pobre conejo. El sacerdote, preparado para dar una nueva patada, es interrumpido por su compañero — ¡Caifas! Esta anocheciendo, será mejor irnos — El sacerdote escuchó el consejo del otro sacerdote — Se salvaron — Dijo el sacerdote con una mirada de odio en él. El pollito veía el oscuro cielo del anochecer, las estrellas que veía eran más de las que estaba acostumbrado a ver. Cayó desmayado.
— No podrás — Se escuchaba por todos lados la voz de Kokusho, el demonio que siempre seguía y molestaba a Rubén — ¿Para que hacerlo? —. En medio de la oscuridad una luz se enciende en lo alto iluminando una cruz, Power Man se paró, se dio cuenta de que ya no estaba en el cuerpo amarillo de un pollo, estaba de nuevo en su cuerpo, comenzó a caminar hasta la cruz, el sonido de una mujer llorando crecía conforme se acercaba; Al llegar al lugar, notó que sobre la cruz había alguien a quien no podía ver, era un perfil oscuro completamente, en cambio, la mujer que no mostraba su rostro que escondía detrás de unas blancas manos, usaba una túnica blanca vieja, estaba hincada frente a la cruz, ella no se movió ni respondió al sentir a alguien a su lado. — Acércate — decía la voz ronca de la persona que estaba sobre la cruz — ¿Qué… qué pasa? — preguntó Rubén y un largo brazo negro salio de esa persona aventando a Rubén contra el suelo, la mujer, dejando de llorar, se puso de pie y aun sin mostrar su rostro le ofreció su mano a Rubén para que este se pudiera poner de pie — Vamos, Power Man, levántate —. Rubén tomó la mano de la mujer — No vas a poder — la mujer gira su cabeza para mostrar su rostro el cual estaba muy demacrado, como si la piel se le estuviera derritiendo, su mano blanca había desaparecido y en su lugar, Rubén tomaba una huesuda mano; asustado, Rubén soltó la mano de la mujer y dio unos pasos atrás, la persona que estaba sobre la cruz dio un gran saltó para caer frente a él, tomó a Rubén del cuello inmovilizándolo por completo. En medio de altos árboles y el canto de muchos grillos, el pollito despertó sobresaltado y con mucho miedo.
El pollito y el conejo habían estado durmiendo por un par de horas dentro de un pequeño hueco que formaban las raíces de un gran árbol — ¿Cómo llegué aquí? — Se preguntó el pollito, miro detrás de él y vio al pobre conejo morado dormido y muy lastimado a consecuencia de las patadas — Seguro que el conejo me trajo, esta muy lastimado — De repente, el conejo se despertó y se puso de pie rápidamente, miraba hacia lo lejos atento, el pollito le preguntaba sobre lo que pasaba y él empezó a escuchar a lo lejos el gritadera de mucha gente, el conejo levantó las orejas para escuchar mejor, dio unos cuantos saltos en dirección del sonido — Oye, espera, de donde vengo eso que haces se llama “chismear” — El conejo dio la vuelta y agacho la cabeza — ¿Qué? ¿Quieres que suba? — El pollito subió — Bueno, yo no soy chismoso, soy Rubén Brother —. El conejo comenzó a correr.
Llegaron hasta un camino por donde estaba pasando mucha gente con antorchas y trinches, estaban sumamente molestos, el pollito recordó esa escena — Han aprehendido a Jesús — pió. El conejo corrió hasta el frente de la gente pero nunca los alcanzó, era demasiada la gente que ahí estaba y sus heridas no lo dejaban dar lo mejor de sí, fue en la entrada de un gran pueblo donde el cansancio les ganó a los dos.
Al día siguiente, los gritos de la misma gente de la noche anterior despertaban al pollito y al conejo — ¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo! — gritaban. Ellos siguieron a la multitud hasta una gran castillo rodeado de soldados, al cabo de un rato, un hombre gordo salió y calmo al pueblo, el mismo sacerdote que había pateado al conejo hablaba a gritos — Este hombre ha ido en contra del Cesar — pero el gordo no accedía a las peticiones que el pueblo y el sacerdote hacían — ¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo! —.
Había pasado un buen rato desde que habían llegado a aquél lugar, el sol estaba haciendo conejo y pollo asado pero aun así seguían poniendo atención a pesar de lo lejos que se encontraban del lugar. Los soldados subieron a alguien hasta un punto donde todos lo veían, dándole la espalda al pueblo, los soldados rompieron la túnica de aquel hombre y comenzaron a golpearlo con látigos. El pollito y el conejo se llenaban de tristeza y coraje por que sabían que a la persona que golpeaban era Jesús.
Después de semejante castigo lo regresaron con el pueblo y estos se fueron a otro lado.
Ahora el pueblo había llegado a una ciudad donde había un gran castillo más grande que el anterior, el pollito y el conejo los siguieron y en esta ocasión se acercaron más para escuchar mejor — ¿A quien quieren que deje libre? — Gritaba el hombre mas lujoso de todos los que Rubén había visto desde que llego y, tal vez, en toda su vida — A Barrabas o a Jesús? — La gente levantaba sus manos y hacía gran alboroto — A Barrabas, suelta a Barrabas — El tipo lujoso se lavó las manos en un recipiente que parecía de plata — Entonces ¿Qué quieren que haga con este al que llaman Jesús, el Rey? — La gente hacía mucho alboroto — ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo! — Entonces los sacerdotes se subieron a un lugar donde toda la gente los veía — Nosotros no tenemos más rey que el Cesar — decía uno — Crucifica a este, merece morir, prohíbe el tributo al Cesar — El hombre al que llamaban Barrabas pasó muy cerca del conejo y del pollito corriendo y gritando algo que el pollito no entendió muy bien pero tradujo sus sonidos por “soy libre, soy libre”. El tipo lujoso había calmado al pueblo y hablaba con el hombre que tenía frente a el de rodillas y custodiado por dos soldados de alto rango — Si tu eres capaz de realizar milagros, quiero que conviertas el agua en vino como dicen y te dejaré en libertad. Soldado, traedme una jarra de agua — Uno de los soldados de ese hombre apareció con una jarra de oro y un vaso, el soldado puso la jarra frente al hombre que estaba de rodillas siguiendo las indicaciones que el lujoso le hacía con el dedo. Al cabo de un minuto el tipo lujoso se agacho a tomar la jarra, se sirvió un poco del liquido que estaba en su interior y termino escupiéndolo en la cara del hombre — ¿Qué es esto? No has convertido el agua en vino como te lo dije ¿No vez que tu vida depende de mi ahora? — Pero el hombre no hablaba ni decía nada. El tipo lujoso aventó el vaso al suelo y le dio la espalda al pueblo.
— ¡Traed la cruz!—
Entre gritos, abucheos y soldados de Herodes, Jesús cargaba la cruz a cuestas, estaba completamente lastimado, débil, hambriento y sediento. El vía crucis pasó justo a un lado del pollito y el conejo que lloraban llenos de coraje e impotencia de no poder hacer nada.
Uno de los soldados que golpeaban a Jesús pasó por un lado del pollito y del conejo, el conejo dio un paso adelante haciendo tropezar al soldado, por el impacto contra el suelo, el soldado perdió su yelmo, el pollito aprovecho para picarle en la cabeza y jalarle el cabello, con una de sus manos el soldado se quito al pollo de la cabeza y lo aventó, él tomo su casco, el pollito se metió dentro del casco para poderlo atacar de nuevo y así pudo ver el rostro del soldado.
El soldado tenía el rostro de Rubén.
El pollito se quedó petrificado al verlo, el soldado metió la mano en su yelmo y saco al pollo, este se quedo en el suelo llorando — ¿Cómo es posible que te haga esto? — se preguntaba el pollito — ¿Por qué lastimo a Jesús? — El conejo, que también lloraba, se acerco al pollito y con ayuda de sus orejas lo subió de nuevo a su cabeza. El pollito no dejaba de llorar, su corazón estaba roto, no pensaba en nada, sólo lloraba.
—¿Por qué señor, por qué te he hecho esto?—
Una gota cayó sobre la cabeza del pollito y al mirar arriba vio a una mujer que lloraba, al verla sabía que a ella le dolía mucho estar ahí, decía algo que su llanto no dejaba entender, a su lado iba un joven que también lloraba pero la consolaba.
— Pio… pio… ¡Mamá! —
Maria estaba destrozada, el pollito estaba sorprendido al ver como esa mujer podía estar soportando ver como maltrataban y llevaban a su muerte a su único hijo — No llores, mamá — pillaba el pollito entre sollozos, el pollito intentaba consolar al conejo a su vez — Fue por eso que ya no corriste ¿Verdad? Prefieres acompañarla en el dolor — pero el conejo siempre estaba en silencio.
El dolor de Maria incrementaba al ver como clavaban a su hijo en la cruz, no gritaba, no podía, Jesús jamás dijo algo para defenderse ni para librarse del dolor, ni como jamás hizo algo para castigar a todos ellos que estaban ahí, disfrutando del espectáculo de su muerte en medio de ladrones como si fuera la lacra del mundo, sentía dolor en su cuerpo, como el que nadie más había sentido, pero el pollito detenía su mirada en los ojos vidriosos de Jesús que, aun estando en lo alto de la cruz desnudo, tenía ese brillo de amor que nunca se apago, el mismo brillo que el pollito había visto desde que lo conoció.
— Perdónalos, Padre, por que no saben lo que hacen —
Jesús murió en la cruz.
Los gritos de dolor de Maria y de las demás mujeres que la acompañaban retumbaban en el corazón del pollito y así como él, el conejo no podía dejar de llorar. El pollito veía como Maria, ya sin fuerzas, se aferraba a la cruz de su hijo, gritaba de dolor, el muchacho que estaba con ella la consolaba pero su dolor también era grande.
El cielo se oscureció, la tierra comenzó a temblar y de pronto a abrirse, toda la gente que se había reunido para ver semejante crueldad comenzaba a correr y a gritar por el miedo, muchos se arrodillaban y gritaban al cielo — Este realmente era el hijo de Dios — El conejo saltaba hacia todas partes para no ser aplastado por la gente, subió al monte donde habían crucificado a Jesús para acompañar a Maria pero ella ya no estaba, sólo estaban los soldados que ahora bajaban el cuerpo de los dos ladrones que murieron a lado de Jesús — Por allá — Dijo el pollito.
El cuerpo de Jesús fue introducido en una especie de cueva que no estaba muy profunda, ese lugar estaba hecho para guardar el cuerpo de alguien y era la primera vez que este era usado. Maria le lloraba por ultima vez al cuerpo de su hijo, el muchacho que la acompañaba la sacó del sepulcro pero ahí dentro aun estaban las demás mujeres que se despedían del Mesías,. El pollito y el conejo también se acercaron para ver a Jesús pero en ese momento les cerraron las puertas del sepulcro dejándolos dentro. El pollito se preocupaba por como le iban a hacer para salir de ahí, el sabía que Jesús resucitaría pero eso no sería sino hasta el tercer día y ya tenía hambre.
En medio de la preocupación, del cansancio y de las heridas que aun le dolían, el pollito se quedó dormido recostado sobre el conejo.
De nuevo, Rubén escuchaba la voz de Kokusho — ¿Lo vez? Está muerto… ¡¿Ese es tu Dios?! Ja ja ¡Que pena me da tu caso! — Aparecieron, en medio de la oscuridad, aquella cruz y aquella mujer con las que había soñado antes, nuevamente lo estaban atacando pero antes de que siquiera lo pudieran tocar apareció una gran luz que los hizo desaparecer — Si vale la pena — decía una voz que confortaba el corazón de Rubén — Nadie te ama como yo… mira la cruz, esa es mi más grande prueba —. El pollito despertó.
Dentro del sepulcro había mucha luz, la piedra que tapaba el acceso había sido removida. El pollito ya no estaba recargado sobre el conejo, este ya no estaba, el pollito salió a buscarlo y lo encontró juntando muchos huevos de colores, pintados con muchos diseños y llorando, pero esta vez de alegría. — Lo sé — dijo el pollito al conejo — El señor a resucitado — El conejo le acercó uno de los huevos, este estaba pintado de color amarillo y tenía la forma de un pollito — ¿Es para mi? ¡Gracias! — ¿Es para mi? ¡Gracias! Pero… ¿Para qué pintas huevos? ¡Hermanitos! — gritó el pollo a su manera. El conejo negó con la cabeza y con sus orejas tomo un huevo y lo aventó contra el suelo, esa acción pasó en cámara lenta para el pollito, se tapó los ojos y sólo escuchó el “crack” del impacto — ¡Asesino! — Pió el pollito, pero el huevo estaba vacío —¿Qué? — El pollito se sorprendió al ver eso — ¿Cómo que dárselos a todos? ¿Para qué? — preguntaba el pollito — ¡Tienes razón! Hay que decirle al mundo que Jesús resucitó, debemos compartir nuestra alegría con los demás… ¡Que el mundo entero se entere que Jesús no está muerto! ¿Qué todo el mundo se entere que Jesús está vivo! ¡Jesús está vivo! —. El conejo tomó una canasta donde le habían llevado una ofrenda a Jesús y que ahora estaba vacía, en ella pusieron todos los huevos, aun el pollito no se había explicado de donde había sacado tantos huevos el conejo pero ya no le dio mucha importancia. Ya habían terminado de cargar todos los huevos dentro de la canasta cuando llegó una mujer corriendo al sepulcro, se asusto al ver que estaba abierto y más cuando observó que estaba vacío, la mujer comenzó a llorar, salió apoyándose en las paredes del sepulcro al verla, el conejo le acercó un huevo — ¿Qué es esto? — preguntó la mujer y el conejo se fue dando la media vuelta, entre él y el pollito arrastraron hasta un lado del sepulcro la canasta donde había más ofrendas, de una de ellas sacaron un cordón con el que ataron al cuello del conejo la canasta su compañero y fueron a la ciudad a repartir la noticia.
Cuando ellos se fueron una luz cegadora apareció frente al sepulcro, el pollito miró hacia atrás y observó que la mujer estaba hincada llorando, después se puso de pie y corrió en la misma dirección que tomaron el pollito y el conejo. Cuando llegaron a la plaza principal de la ciudad la gente estaba extrañada de los regalos que les hacía aquel conejo, en la canasta sólo quedaba el huevo del pollito — Tu ahora no tienes ninguno… ten, te regreso el mío, para que tu también tengas uno — le dijo el pollito al conejo pero este negó con la cabeza y se lo regresaba con las orejas — Si, ya sé que es para mi, pero no quiero que tu te quedes sin nada… bueno, me lo voy a quedar pero… ¿Qué hay de ti? — El conejo miró hacia todos lados buscando a algo, cuando lo encontró con la vista levantó las orejas y saltando fue hasta haya, se dirigía a un hombre que usaba túnicas muy blancas, esa persona estaba con mas hombres y discutían de algo, uno de ellos puso la mano en el costado del primer hombre y todos se hincaron ante él; cuando el conejo llegó con ese hombre jaló sus túnicas con las orejas, el hombre lo miro y le sonrió, el hombre le pidió una bolsa que traía uno de sus compañeros y, para sorpresa de todos sus compañeros, de ella sacó más huevos pintados que puso en la canasta del conejo, el hombre le volvió a sonreír y el conejo regresó con el pollito.
El pollito estaba sorprendido, aquél hombre era Jesús y se acordaba del conejo — Bueno, supongo que uno no necesita ser el hijo de Dios para recordar un conejo morado — pensó el pollo. El conejo puso frente al pollito más huevos con su forma — ¿Y estos? — pió el pollo y de pronto todos los huevos comenzaron a moverse. Uno a un o comenzaron a romperse saliendo de ellos más pollitos, eran los mismos que siempre veía Rubén hasta que sólo faltó uno, aun seguía moviéndose; los demás pollitos se encogieron en hombros y comenzaron a picar el huevo hasta romperlo, de ese huevo salió el pollito que antes lloraba pero esta vez estaba contento y el pollito (el primero de todos) se sorprendió al verlo — ¿Ah? Yo… yo estoy bien ¿Y tu? — preguntó y el pollo pequeño comenzó a piar mucho — Que bueno que estés bien… ¿Eh? ¡Ah! Si, si estoy contento… lo sé, lo sé, El Señor resucitó… — El pollito pequeño busco entre los restos de los cascarones hasta encontrar una vela un poco más grande que el pollo y que tenía la misma forma que el cirio Pascual, la vela grande que esta a un lado del altar, de la capilla a la que Rubén va, con sus orejas el conejo le ayudo a sacarla — Ese es el cirio Pascual… ¿También lo agarraste? — El pollito pequeño negó con la cabeza y el cirio se encendió. Todo quedo claro.
—¡Felices pascuas!— piaron los pollitos en unísono
El pollito miro a su compañero el conejo — Entonces eso significa que tu eres…— Pero antes de que pudiera terminar el conejo afirmaba con la cabeza — Feliz pascua — Le dijo el pollito a su compañero. El conejo dio un salto hacia atrás para descubrir que debajo de él estaba la cruz de Rubén — Mi cruz — dijo el pollito, la tocó y los vientos comenzaron a soplar muy fuerte, todos los pollitos empezaron a volar para todos lados y entre esos iba el compañero del conejo aferrándose a la cruz, entre todo el viento y el choque con los demás pollitos este intentaba ponérsela y cuando lo logró, hubo una gran explosión de luz.
— ¡Rubén! —
El ambiente había cambiado por completo, el pollito ya no estaba en aquella plaza de una ciudad bíblica, donde el piso era de tierra y no de concreto, las casas seguían siendo de piedra pero ahora se le conocen como bloc y la gente ya no usaba caballos como medio de transporte, sino automóviles — Ya me voy, ahí viene mi camión — dijo Ivonne y se despidió de él de beso — ¿Qué te pasa? Andas todo ido — Rápidamente Rubén se recupero — Pio — dijo él — ¡¿Qué?! ¿Por qué le haces así? ¡Pollito! Ja ja ja — Rubén miró sus manos y ya no eran alas, vio su reflejo en el cristal de una ventana del negocio que está detrás de él y ya estaba de nuevo en su cuerpo, ya no era un pollito — Ya me voy, pollito… ja ja… pollito — se despedía Ivonne mientras se subía al camión, ella se fue y Rubén se quedó viendo en la dirección por la que el camión se fue, sonriendo y con todos los pollitos encima de él — Si, pollito… pollito de pascua —.
FIN
servido por Rubén Brother
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14 Febrero 2008
Myra Magaña durante todo el tiempo que había estado en vida había reunido una gran cantidad de dinero, sus conocimientos en química farmacéutica y los conocimientos adquiridos por ser la nieta de un gran magnate vendedor de droga y dueño de más de la mitad del mercado de esta en los años en que la droga era la moda la llevaron a realizar droga sintética aun más adictiva de la conocida hasta el día de hoy elevando las ventas hasta el cielo. Las riquezas adquiridas de Myra estaban distribuidas en diferentes cuentas y negocios lucrativos, la mayoría habían quedado en México pues era el país que había elegido como hogar siendo que ella nació en él.
Myra también poseía gran cantidad de personas bajo su control, tanto mental como meramente laboral, ella había logrado reunir dos carteles del estado de Nuevo León, uno de los Estados Unidos y otros tres de Tijuana. Aun después de su muerte había dejado ordenes a seguir, todos los lideres de los carteles seguían vendiendo la droga de Myra pero esta empezaba a agotarse ya que los laboratorios clandestinos de Myra habían sido clausurados definitivamente y más de cincuenta personas entre científicos y hombres de Magaña habían sido detenidos. La fortuna de Myra era lo que ahora le interesaba a los lideres.
Días después de la muerte de Myra había comenzado una guerra sin tregua entre los distintos bandos que Myra había reunido y el estado de Nuevo León se había vuelto muy inseguro, en ocasiones lo comparaban con el mismo Distrito Federal, donde la seguridad era algo que no todos conocían. Desde entonces Power Man tuvo mucho trabajo y trabajaba en conjunto con la policía federal para frenar tal guerra que ya había cobrado la vida de 12 personas entre ajustes de cuentas y balas perdidas en lo poco que iba del mes de septiembre, como si eso fuera poco, Rubén también tenía que enfrentarse a los difíciles exámenes de matemáticas de los cuales, por no decir que no sabía nada, sabía muy poco; en español las cosas eran diferentes —Yo si sé hablar— decía Rubén cuando lo felicitaban por sus calificaciones y las clases de computación se habían arreglado, empezaban una hora después de la salida y eso significaba que en algunos días no llegaba temprano a su casa para ver la novela de las doce “Gata salvaje” — es que sale pura vieja buena — decía Rubén cuando le preguntaban la razón de que le gustará la novela; además de que el examen de computación hacía que las clases fueran presionadas pues, por todo el tiempo perdido, en menos de un mes el maestro debía enseñar todo lo que no enseñó en dos. Las cosas con Flor también eran raras, pese a que ella le prometió que no diría nada, se sentía algo incomodo cuando ella le preguntaba sobre Power Man —oye ¿Cómo le hiciste para salir del estado en el que te mantiene la droga?— Peguntó Rubén a Flor —por que me aferré a la idea de que tu no podías ser Power Man y cuando entraba en trance muy dentro de mi estaba esa duda que me hacía poner atención hasta que demostraras ser realmente él—.
Las cosas iban bien, o al menos Rubén no podía pedir que fueran mejor, hasta la aparición de una nueva banda de la que supuestamente era líder el hombre más cercano a Myra, Denisse, el cual había escapado de la cárcel y había demostrado tener una gran habilidad para los explosivos; en cierta ocasión, se deshizo de la mitad de uno de los carteles americanos haciendo explotar la bodega donde se reuniría con más personas del mercado negro para vender su droga.
Con el tiempo Denisse obtuvo mucho poder, de alguna forma tenía acceso a más kerasina y el valor de está aumentó más, algunos de los lideres anteriores socios de Myra ofrecieron unirse a él pero este los rechazaba por llamarlos traidores a la ama. El poder que Denisse demostró fue aprovechado por Power Man ya que las cosas se simplificaban, con el tiempo la única amenaza sería el bando que resistiera más los ataques de Denisse y Denisse.
Eran los últimos días de Septiembre cuando había ocurrido uno de los ataques más sangrientos, se presento en la madrugada un tiroteo entre dos bandos y la policía federal, hubo cinco muertos y dos heridos de bala conocidos, en la mañana se suscitó una persecución por el principal cuadro de la ciudad, hubo rehenes en un restaurante, matarían al jefe de la policía federal que se encargaba del caso pues se le relacionaba fuertemente con Denisse, hasta la noche donde se llevaba a cabo una nueva lluvia de balas dentro de una fabrica abandonada cerca de los limites de San Nicolás y Monterrey.
Para cuando Power Man llegó al lugar, una de las bandas ya había sido neutralizada, la mayoría habían muerto o habían sido capturados por los federales, faltaban uno que otro que aun estaba escondido así que su prioridad era la banda de Denisse y estaban justo en el lugar donde este se escondía. Los federales pensaban muy bien sus movimientos, conocían la habilidad de Denisse con los explosivos y no se iban a arriesgar a perder más gente, estaban en el lugar y momento perfecto, era ahora o nunca cuando debían detener a Denisse, el nuevo oficial a cargo ordena entrar pero cuando apenas pone un pie dentro del edificio el primer policía explota la entrada. Power Man estaba cansado, tenía que terminar rápido o sino llegaría tarde a su casa y no sabría como explicar todo. Power Man entró al edificio viejo en medio de polvo, todo en el interior estaba oscuro salvo las luces que se colaban por las ventanas, al otro lado podía ver unas escaleras, miró el suelo esperando ver algo extraño pero no vio nada, se elevo unos cuantos centímetros y se dirigió hasta la escalera, todo era silencio dentro del edificio, sólo el sonido de los vehículos oficiales se escuchaba dentro. Power Man subió por las escaleras, al estar en el segundo piso observo detenidamente la escena, le daba escalofríos estar ahí, había unos cuantos muebles de oficina viejos y una escalera del otro lado —¿Por qué no ponen las escaleras cerca?— se preguntó Rubén; flotando se dirigió hasta las otras escaleras y justo a mitad de camino escucho como una silla se caía, asustado miro hacia atrás sólo para ver como una sombra negra se le echaba encima. Power Man no gritó del miedo, se sentía algo paralizado, intentaba mover sus brazos para poder liberarse de su captor pero el miedo no lo dejaba —muérete perro— dijo la sombra y Power Man olvidó su miedo, estaba seguro de que no era un fantasma o algo así y ahora pensaba que era un tonto pues si algo le ha enseñado ser Power Man es que a los vivos es a los que se les debe tener miedo y no a los muertos. Se sentía libre, con gran fuerza se elevó nuevamente y su captor quedó colgando de él, con un movimiento de su mano lo mando al suelo y el desconocido disparó a Power Man, el muchacho se acercó a él y le apretó la mano hasta que soltó la pistola, el hombre se levantó y corrió asustado hacía las escaleras pero por la poca iluminación, el hombre cayó por ellas y lo ultimo que Rubén escuchó fue una explosión que sacudió el segundo piso del edificio. Power Man se asomó por las escaleras y vio como varios policías entraron para atender al hombre que estaba gravemente lastimado; después siguió por su camino, hasta las siguientes escaleras, comenzó a subir y observó que todo estaba aun más oscuro, a partir de ese piso ya no había ventanas y Power Man no podía ver si había más escaleras, Power Man se elevó hasta que su cabeza toco el techo, comenzó a buscar donde terminaba el techo hasta dar con otras escaleras, esta vez Power Man tocó las escaleras y una gran explosión lo aventó hasta una pared, Power Man sentía que le dolía todo el cuerpo pero se recuperó rápidamente, se puso de pie y siguió caminando hasta donde recordaba que estaban las escalera, entonces sintió que pisó algo y hubo de nuevo una pequeña explosión cerca de las escaleras por las que subió y comenzó a incendiarse el piso. La luz que las llamas emitían le ayudó a Power Man para ver que no había nada en ese piso salvo unos tanques de gas, empezó a escuchar, Power Man voló rápidamente hasta las escaleras que tenía al frente, pero la salida estaba bloqueada, golpeó el techo para poder romperlo pero al momento el edificio explotó.
Rubén salió disparado al edificio que estaba aun lado del primero, caía pegado a la pared de esta hasta que se recuperó, tenía heridas en su rostro, apenas podía respirar y mantener el vuelo, vio una ventana que estaba cerca y se metió por ahí. En el momento las luces del lugar se encendieron, había maquinas que Rubén no conocía llenas de polvo, a ambos extremos de la habitación había escaleras, las del lado izquierdo iban hacia abajo y las otras iban para arriba, cercas de las ultimas estaba un escritorio y una gran silla negra que le daba la espalda y era lo único que no era viejo en ese lugar. De pronto Power Man tenía láser sobre su cuerpo, sabía que eran miras de algunas armas y descubrió que procedían de personas detrás de las viejas maquinas. De detrás de una de ellas apareció Denisse.
—Al fin estas frente a mi ¿No es así?—. Dijo Denisse aplaudiendo
—Era cuestión de tiempo — contestó Power Man —La fortuna de Myra volvería loco a cualquiera así que sólo debía esperar a que se destruyeran entre ustedes.
— Más sin embargo— dijo Denisse mientras caminaba hasta el escritorio — Sabía que de algún modo tu llegarías hasta esa persona, en este caso yo, pero como yo soy más inteligente…—
— Si fueras inteligente— interrumpió él — si fueras inteligente sabrías que las balas no me hacen ni cosquillas —
— Lo sé, así como sé que ni mis explosivos te han matado. Entonces te preguntaras ¿Para que quiero apuntarte? Bueno, yo sólo sigo ordenes— terminó de decir Denisse con una gran sonrisa en su rostro que demostraba cierto orgullo
— ¿A qué te refieres?— Preguntó Power Man sin entender pero demostrando que no le interesaba, entonces la silla dio un giro demostrando a quien la ocupaba.
Power Man dio un paso adelante algo alarmado al ver a la persona que ocupaba esa silla y los hombres que le apuntaban dispararon, esta vez sintió que las balas chocaron con más fuerza que antes y le habían causado una pequeña herida. Nuevamente se sentía encerrado en una pequeña caja, sabía que dentro de su cuerpo corría de nuevo kerasina y el miedo de volverse a poner rosado e incontrolable le invadía todo su cuerpo, comenzaba a sudar, veía fijamente a los ojos de esa persona que estaba en la silla —Hola, mi amor ¿Ya tan pronto me olvidaste?— Dijo la sensual voz de Myra Magaña mientras sostenía la cabeza de Teresa en sus brazos, de su boca escurría sangre de la cual Power Man estaba seguro eran de esa muchacha, su traje blanco estaba manchado también de sangre y su cínica sonrisa no se borraba de su rostro.
Para el momento en que Myra descubría que aun seguía con vida, la policía había podido entrar a la abandonada fabrica, había neutralizado a muchos de los hombres de Myra pero aun faltaba lo más fuerte.
Power Man se dio la vuelta y apenas iba a dar un salto para salir del lugar y no entrar en el trance hipnótico de Myra —Detente, Power Man— dijo Myra y él obedeció —demasiado tarde— dijo Rubén —así es, amor, date media vuelta— Power Man se dio la vuelta para estar frente a Myra —Te has de preguntar la forma en que yo sigo con vida ¿Verdad? Bueno, cuando eres dueño de una familia como la mía tienes que tener contactos en la policía y precisamente el hombre que me disparó estaba bajo mi control desde hace mucho tiempo. En pocas palabras, todo fue planeado— Desde atrás de las maquinas salieron los hombres y entre ellos estaba el policía que le había disparado a Myra —Además de él hay más de mis hombres en el servicio forense que se encargaron de llevarme a cualquier otro lado fuera del alcance de la policía plantando un cuerpo diferente — continuo diciendo Myra.
En ese momento, los policías federales entraron al lugar apuntando sus armas y ordenando tiraran las armas, pero nadie obedecía las ordenes, los hombres de Myra abrieron fuego en contra de los federales que también comenzaron a disparar, a Myra Magaña se le salió la situación de control por un momento, desde el interior de Rubén pasaba las palabras “Power Man” como antes, Rubén dio media vuelta y dio un salto fuera del edificio. En medio de la lluvia de plomo Myra subió las escaleras que la llevarían al exterior del edificio acompañada por Denisse, este hombre hablaba por su celular para que unos minutos después apareciera un helicóptero, este se alejó lo suficiente del segundo edificio y explotó. La explosión provocó que las calles cercanas fueran cerradas y que muchos de los negocios fueran evacuados. El helicóptero de Myra daba vueltas en el lugar hasta descender sobre el patio de maniobras de la fabrica a donde la policía aun no había llegado y justo por donde Power Man corría para salir de ahí. Myra bajó del helicóptero —Es imposible que huyas de mi amor — De nuevo Rubén y Myra estaban cara a cara, antes de que Myra le diera otra orden Rubén se tapó los oídos con los dedos y corrió a esconderse detrás de un camión abandonado, la policía llegaba al lugar y se ponía en lugares seguros apuntando a Myra —¡Rubén!— gritó la voz de Flor y Rubén salió de su escondite para ver que Denisse sostenía a Flor apuntándole en la cabeza, alrededor de Myra también estaban las chicas de Myra apuntándose a ellas mismas bajo el rostro —si los policías disparan una sola bala, dispárense ustedes— ordenó Myra —Si Power Man no viene a la cuenta de diez, Denisse, dispárale a Flor— Flor estaba llorando y Myra comenzó a contar.
Al llegar al número ocho Power Man empezó a caminar hasta donde estaba Myra, al ponerse cerca de ella la mujer pelirroja tomo su arma que es una ametralladora disparando repetidamente a Rubén en el pecho lo cual lo mandó al suelo y con una herida que le dolía mucho —maldita sea ¿Por qué me duele?— Myra sonriendo golpeó a Rubén en el estomago y ahora le salía sangre de la boca. Myra se agachó hasta donde estaba Rubén y lo levantó del cuello de la playera —vamos, amor, es hora de irnos—. Rubén subió al helicóptero pese a su voluntad, lo acompañaron Myra, Denisse, Flor y las chicas de Myra, Rubén jamás se imaginó la capacidad tan grande de un helicóptero — ¿realmente le cabe tanta gente o se me hace demasiada por efecto de la droga?— pensó —Espera un momento ¿Dónde esta la caja?— Rubén ya no se sentía como antes, encerrado en una pequeña caja y se daba cuenta de que tampoco reaccionó al ver a Flor amenazada y por su mente volvió a pasar las palabras “Power Man”.
El helicóptero los llevo a la misma casa donde había estado viviendo Myra, las chicas de Myra bajaron primero y después lo hizo Denisse con Flor, una de las chicas de Myra tomo las armas de las demás y las guardo dentro de una caja de madera, Denisse se esposo a Flor y caminaba hacia las escaleras de emergencia, Myra bajo del helicóptero y después lo hizo Power Man, vio que la situación estaba un algo favorable así que no la podía desaprovechar, sólo no debía caer en el poder de Myra del cual estaba saliendo, Rubén corrió hasta donde estaba Denisse con Flor, el hombre se apresuró a sacar su arma pero Rubén lo golpeo, tomó por la cadena las esposas y las rompió liberando a Flor, Myra sacó su arma —¡Detente, Power Man!— ordenó Myra mientras le apuntaba con el arma pero Power Man no reaccionó a sus ordenes, ella comenzó a disparar y Rubén corrió para tomar a Flor y saltar desde el techo de la casa, Rubén puso en un lugar seguro a Flor y después regresó.
Denisse comenzó a disparar también —Mata a las chicas— ordenó Myra pero antes de que Denisse pudiera cumplir la orden Power Man lo golpeo tan fuerte que lo dejó inconsciente, las chicas de Myra ya habían llegado a un lugar seguro y fueron recibidas por Flor. En el aire apareció un segundo helicóptero y comenzaron a bajar por medio de cuerdas varios hombres federales — Este es el fin, Myra— Myra le sonrió sensualmente — Eso crees tu, me encerraran y después saldré…— El sonido de una bala interrumpió lo que Myra decía, ella cayó de rodillas al suelo con una herida de bala en la cabeza, Rubén volteo a ver a los federales, sabía que ninguno podía disparar pues no tenían ordenes, pero cuando el individuo que disparó se acercó dijo las palabras — Eso te pasa, perra infeliz, por haber matado a mi hija Teresa— y volvió a disparar al cuerpo de Myra Magaña.
servido por Rubén Brother
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12 Febrero 2008
10 Febrero 2008