Rubén Brother http://rubenbrother.lacoctelera.net Is watching you!!! es-es Televisión y Series entretenimiento anime manga etc nada interesante soriana http://s3.amazonaws.com/lcp/rubenbrother/myfiles/S402225365x65.JPG Rubén Brother http://rubenbrother.lacoctelera.net the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com Bitefight rol game http://rubenbrother.lacoctelera.net/post/2008/08/17/bitefight-rol-game 2008-08-17T07:28:07+00:00 Saludando a nadie de los que ven mi blog.... pero por si las moscas...

les dejo este vinculo para que entren a este rol...

Se trata sobre vampiros contra hombres lobo... en mi caso soy un vampiro

ok?

sobres!

este es el link... si les preguntan quien les mordió ponganle "rubenbrother"

http://s1.bitefight.com.mx/c.php?uid=61818

Este es otro... si les preguntan es "revekun"

http://s3.bitefight.com.mx/c.php?uid=22304

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Juegos de rol http://rubenbrother.lacoctelera.net/post/2008/07/20/juegos-rol 2008-07-20T03:03:46+00:00 Hay alguien a quien le gusten los juegos de rol?

Sobre todos los ambientados en la era medieval fantastica... pero para efectos entra cualquier tipo de juego

Cuantos de ustedes son principiantes en el área?

Cuantos expertos?

Quisiera hacer de este blog algo más productivo creando todo un mundo de aventuras y peligros

Como no puedo hacer un video juego (todavia)

Aun así, los rol tienen algo que los video juegos no tienen y es la desición de lo que se va a hacer y el mundo que uno se puede imaginar, pues la mente entra mucho en juego... mejor dicho... todo está en la mente!!!

en fin...

espero que alguien conteste a este post

El mundo que quiero crear en internet (por que ya lo tengo entre mis camaradas) se llama "Arceo Sadurni"

El nombre es debido a un comic que estoy escribiendo y que cuenta la historia original con la que se empezó el juego.

De entre todas las deidades que existen, una de ella intentó ser más poderoso pero el resto de los dioses lo degradaron hasta enviarlo a los infiernos donde él conquista y su nombre no es muy fácil de pronunciar, aunque algunos prefieren llamarlo Malevolgia (si, como el de Spawn)... Ya alguna vez, en sus intentos de ser el más poderoso, aparecio en el mundo de los mortales pera lograr su cometido pero, en aquel entonces, cuatro magos lograron encerrarlo en una "Roca Infierno" y regresarlo a sus infiernos pero ahora está sellado...

De alguna manera, desde el mundo de los mortales, el sello fue roto y "Él" puede regresar, peri aun así necesita de obtener o destruir el poder de los Siete Dioses que cuidan de la tierra. Los dioses son los de la Religión Creatoria y cada uno de ellos tiene "algo " que los representa en la tierra y, de cierta manera, esparce la gracia de ellos por todos los mortales...

"Èl" envió a sus demonios mayores para hacer el trabajo, han secuestrado a una pequeña niña a la que llaman oraculo...

Quién podra detener tal amenaza?

Arceo Sadurní: Sunshine. El despertar de un nuevo mundo

Los espero!!!

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La guerra de los mundos segunda parte http://rubenbrother.lacoctelera.net/post/2008/06/04/la-guerra-los-mundos-segunda-parte 2008-06-04T02:58:05+00:00

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Pollito de Pascua http://rubenbrother.lacoctelera.net/post/2008/03/21/pollito-pascua 2008-03-21T02:38:27+00:00 En alguna parte de este enorme universo, envuelto en tinieblas y completamente alejado de aquellas luces que parecían las de una ciudad lejana, Power Man peleaba contra los hijos de las tinieblas, había caído ante ellos, accediendo a sus deseos oscuros y complaciendo al amo de la oscuridad, lloraba sin derramar lagrimas, gritaba liberando grandes cantidades de energía, estaba arrepentido.

Faltaba apenas una semana para celebrar los días santos y, para ser más precisos, el Viernes Santo, el día que Jesús muere crucificado. Era Domingo de Ramos y lo único que ponía de buen humor a Rubén era que Ivonne lo acompañaría a misa. Él estaba interesado en ella pero Ivonne siempre lo rechazaba, pero en esta ocasión era diferente, pues su único interés en este día era que ella estuviera cerca del Señor, no le importaba si a ella no le gustaba él o que si le gustara otro chavo, le interesaba que ella estuviera con el Señor, un poco más cerca de Dios de lo que acostumbra. Rubén quería que Ivonne viviera la Semana Santa como es y él quería estar con ella pues se vive mejor esta época cuando uno está acompañado; o al menos eso pensaba Rubén, pues en años pasados siempre estaba con sus compañeros del coro SAMAT. Llegaron un poco tarde, Ivonne fue a misa pese a su cansancio — ¡Que oso!— Comienza a decir ella — No trajimos un ramo — Rubén le sonrió y le contesto — No te preocupes, yo te aseguro que si, sólo que aun no está arreglado — Con esas palabras él se refería a Ivonne y a él mismo, pues quería que ella siguiera a Dios de corazón y Rubén estaba dispuesto a enseñarle el camino.

El cielo había oscurecido después de la misa, el cambio de horario de verano hizo que esto sucediera más tarde. Entre sus juegos y palabras agresivas Ivonne y Rubén se abrazaron y en ese momento él volvió a escuchar los “pio-pio” de muchos pollitos que le decían a gritos “!Bésala! ¡Bésala!”. A esos pollitos Ivonne ni nadie los podía ver ni escuchar, ella se reía mientras decía cosas que Rubén no escuchaba — No puedo, no lo haré, no quiero… bueno, si quiero pero no — Pensaba Rubén y todos los pollitos hicieron su aparición picando a Rubén por todas partes para presionarlo a que la besara —¿Qué te pasa? Andas ido — Dijo Ivonne — Nada — contestó él y todos los pollitos desaparecieron excepto uno que estaba sobre la cabeza de Ivonne, era el más pequeño que había visto de todos (casi todos tienen el mismo tamaño)y estaba llorando.

Rubén intentó tomar al pollito en sus manos pero este se movía muy rápido e Ivonne le pego en las manos — ¡No me despeines!— dijo ella pero Rubén no le hizo caso y aun intentaba atrapar al pollito. Para cuando Rubén atrapó al pollito Ivonne quedo totalmente despeinada — ¿¡Qué tienes animal!? —.

Cuando Ivonne se fue, Rubén tomó al pollito que había puesto sobre su cabeza y aun seguía llorando — ¿Por qué lloras? — Preguntó Rubén al pollito, este se seco las lagrimas y miró fijamente los ojos de Rubén, pero era inútil, aquello que sea que le doliera no lo dejaba de hacer llorar pero aun así el pollito comenzó a piar — ¡Espera! — Comenzó a decir Rubén con un tono más molesto — No estas así por que no besé a Ivonne… ¿Verdad? Por que el que debería de estar así soy yo y no tu — El pollito negó con la cabeza y empezó a piar de nuevo.

Nuevamente, todos aquellos pollitos que le gritaban a Rubén “Bésala” habían aparecido, entra todos cargaban un huevo pintado de varios colores y lo pusieron en la mano izquierda de Rubén, justo a un lado del pollito que lloraba. Por un instante Rubén recordó que estaba en la calle, no en su cuarto ni en su trabajo donde a veces estaba sólo, estaba en una esquina pues había acompañado a Ivonne a tomar el camión; todas las personas que pasaban cerca lo miraban como si estuviese loco pues sólo Rubén puede ver los pollitos — Pollito madness —pensó él y todos los pollitos desaparecieron en el acto menos aquel que no paraba de llorar.

Ese pollito comenzó a picotear el huevo intentándolo abrir pero no podía — ¿Quieres que lo abra por ti? — preguntó Rubén y el pollito asintió con la cabeza. Rubén dio dos pequeños golpes al huevo contra la pared y lo partió por la mitad, dentro del huevo había un poco de sangre y la cruz que Rubén siempre traía consigo — ¡Esa es mi cruz! — dijo Rubén algo sorprendido al comprobar que no traía la cruz, el pollito se la dio — ¿Quieres que me la ponga? — El pollito nuevamente asintió con la cabeza.

Cuando Rubén hizo eso los árboles comenzaron a estremecerse por las fuertes corrientes de aire que se dejaron sentir, el pollito se aferraba a uno de los dedos de Rubén para no salir volando pero fue inútil, el pollito piaba por ayuda, Rubén alzó las manos para atraparlo pero ya no lo alcanzaba, de nuevo aparecieron los demás pollitos y subieron por el cuerpo de Rubén hasta llegar a sus manos, entre ellos empezaron a subirse sobre los otros para hacer una cadena que lo alcanzara pero el viento era tan fuerte que los tumbó a todos al suelo; sin recordar que estaba en la esquina de una avenida transitada, Rubén se elevó unos metros para alcanzarlo y en el momento en el que lo tocó hubo una gran explosión de luz.

Rubén salió disparado, veía como las nubes se alejaban a gran velocidad hasta que chocó contra el suelo. Se había dado un buen golpe, por unos minutos se quedo acostado sobre el suelo mirando hacia el cielo — ¿Azul? — Se preguntó — ¿No era de noche ya? —. Al notarlo tan raro se paró de inmediato, al echar un vistazo rápidamente se dio cuenta de que no estaba en el mismo lugar que antes, ahora estaba en una especie de desierto, detrás de él había una roca de su mismo tamaño — Bueno, tal vez viaje a través de las dimensiones — pensó y, aunque sabía que su celular no le iba a decir en que dimensión estaba como el que tenía antes, por costumbre lo buscó; metió su amarilla ala entre sus plumas pero sólo alcanzó a tocar sus anaranjadas patas — ¡¿Qué?!— Rubén se asustó — ¡Mi celular se me perdió! — volteó a ver para todos lados pero no lo veía por ninguno — Espera…— Rubén miro sus manos y sus brazos que ahora eran un par de alas amarillas, se asustó tanto que se olvidó del celular por completo, intentó volar pero no pudo, se subió a la roca que estaba de su tamaño y desde lo alto observó un charco y corrió hasta allá, al llegar a la orilla observó su reflejo y Rubén confirmó que se había convertido en un pollito. — ¡Piooooooooooooooooo!— dijo Rubén… no, perdón, pió.

En medio de su desesperación caminó sin rumbo un rato — mínimo hubiera sido de negro para ser “Dark Pollito Kun” (Traducido del piadero que hacía) — de pronto, una moneda cayó al suelo, después otra y otra, todas muy cercas del pollito Rubén — Aquí están tus treinta monedas, ahora largo — un hombre de túnica y largas barbas tomó las manos, al pollito ese hombre le recordaba a un taliban — ¿Iván? — pensó el pollito — ¿Cuál Iván? Perfecto… aun a pesar de mi estado sigo diciendo chistes de mal gusto — pió. — Es lo mejor que hemos hecho — dijo uno de los hombres que aun estaban en el lugar — Lo sé, Herodes lo condenará a muerte — dijo el otro y en medio de carcajadas se fueron.

El pollito se quedó viendo como esos hombres se alejaban — ¿Herodes? — pensó y decidió seguir a esos hombres. En el camino, entre tiendas y casas de piedra, los hombres detuvieron su marcha por una niña de unos seis años de edad, su pelo le llegaba hasta los hombros y usaba una túnica amarillenta, desgastada y sucia, su piel era morena y poseía una gran sonrisa en el rostro, para Rubén, con la forma de pollito era enorme más no se comparaba con los hombres que seguía; la niña abrió una puerta de madera de una de las casas de piedra que daba al patio principal de la vivienda, desde el otro lado del camino aparecieron unos conejos, eran como nueve entre grises, blancos y negros. Ya habían pasado todos pero la niña aun esperaba con la puerta abierta y apareció un décimo conejo, era el más pequeño de todos pero tenía las orejas muy largas y por extraño que parezca, ese conejo no era blanco, sino más bien morado claro; el pollito pensó que era por sus ojos — Tal vez los pollos o vean los colores como son — pensó pero también notaba que ese animalito irradiaba gran alegría, de alguna forma el pollito sentía como ese conejo estaba contento y emocionado — ¡Vamos, conejito! Mañana veremos de nuevo a Jesús de Nazareth — Al escuchar eso el, ahora, corazón de pollo de Rubén dio un vuelco en su interior —¿Jesús? ¿Herodes? Entonces, estos hombres que he seguido, son los sumos sacerdotes Caifas y Anas, y el hombre que estaba con ellos antes era Judas… ¡Acaban de comprar a Jesús! —.

Uno de los sumos sacerdotes dio un paso adelante estorbándole en el camino al conejo — ¿Así que quieres ver a Jesús, el nazareno? — y pateo al conejo — Entonces muera para que estés con el en el infierno — La niña corrió para ayudar a su conejo pero el otro sacerdote la tomo de los hombros y la tiró al suelo. La furia del pollito se encendió. El pollito corrió hasta donde el sacerdote pateaba el conejo — ¡Conejito! — gritaba la niña. Al escuchar todo el alboroto de afuera, el padre de la niña salió para ver que pasaba, al salir vio que la niña jalaba las túnicas de uno de los sacerdotes mientras el otro pateaba al conejo — ¡Hija! — El padre de la niña la levanto del suelo después de que esta cayó, y entre gritos y lloriqueos la metió a la casa — ¡Conejito! — fue lo ultimo que dijo esa niña. El pollito entendía que el hombre no podía hacer nada pues los sacerdotes en ese tiempo eran una gran autoridad y una impertinencia de su parte podría llevarlo a la muerte. Ahora sólo era cuestión del pollito.

El conejo morado estaba ya muy herido, no se podía poner de pie cuando recibió la sexta o séptima patada, cuando el sacerdote se preparaba para dar de nuevo una patada sintió como varios bellos cercas del tobillo fueron arrancados, el pollito estaba ayudando al conejo desde los pies del sacerdote; con el pie que tenía libre se quitó la amenaza de sus pies y el pollito cayó entre el conejo y el molesto sacerdote, abrió las alas en símbolo de protección hacía el conejo. Ahora el sacerdote, sonriendo, pateó al pollo pero en cuanto el pollito se recuperaba, este se paraba y corría a defender al pobre conejo. El sacerdote, preparado para dar una nueva patada, es interrumpido por su compañero — ¡Caifas! Esta anocheciendo, será mejor irnos — El sacerdote escuchó el consejo del otro sacerdote — Se salvaron — Dijo el sacerdote con una mirada de odio en él. El pollito veía el oscuro cielo del anochecer, las estrellas que veía eran más de las que estaba acostumbrado a ver. Cayó desmayado.

— No podrás — Se escuchaba por todos lados la voz de Kokusho, el demonio que siempre seguía y molestaba a Rubén — ¿Para que hacerlo? —. En medio de la oscuridad una luz se enciende en lo alto iluminando una cruz, Power Man se paró, se dio cuenta de que ya no estaba en el cuerpo amarillo de un pollo, estaba de nuevo en su cuerpo, comenzó a caminar hasta la cruz, el sonido de una mujer llorando crecía conforme se acercaba; Al llegar al lugar, notó que sobre la cruz había alguien a quien no podía ver, era un perfil oscuro completamente, en cambio, la mujer que no mostraba su rostro que escondía detrás de unas blancas manos, usaba una túnica blanca vieja, estaba hincada frente a la cruz, ella no se movió ni respondió al sentir a alguien a su lado. — Acércate — decía la voz ronca de la persona que estaba sobre la cruz — ¿Qué… qué pasa? — preguntó Rubén y un largo brazo negro salio de esa persona aventando a Rubén contra el suelo, la mujer, dejando de llorar, se puso de pie y aun sin mostrar su rostro le ofreció su mano a Rubén para que este se pudiera poner de pie — Vamos, Power Man, levántate —. Rubén tomó la mano de la mujer — No vas a poder — la mujer gira su cabeza para mostrar su rostro el cual estaba muy demacrado, como si la piel se le estuviera derritiendo, su mano blanca había desaparecido y en su lugar, Rubén tomaba una huesuda mano; asustado, Rubén soltó la mano de la mujer y dio unos pasos atrás, la persona que estaba sobre la cruz dio un gran saltó para caer frente a él, tomó a Rubén del cuello inmovilizándolo por completo. En medio de altos árboles y el canto de muchos grillos, el pollito despertó sobresaltado y con mucho miedo.

El pollito y el conejo habían estado durmiendo por un par de horas dentro de un pequeño hueco que formaban las raíces de un gran árbol — ¿Cómo llegué aquí? — Se preguntó el pollito, miro detrás de él y vio al pobre conejo morado dormido y muy lastimado a consecuencia de las patadas — Seguro que el conejo me trajo, esta muy lastimado — De repente, el conejo se despertó y se puso de pie rápidamente, miraba hacia lo lejos atento, el pollito le preguntaba sobre lo que pasaba y él empezó a escuchar a lo lejos el gritadera de mucha gente, el conejo levantó las orejas para escuchar mejor, dio unos cuantos saltos en dirección del sonido — Oye, espera, de donde vengo eso que haces se llama “chismear” — El conejo dio la vuelta y agacho la cabeza — ¿Qué? ¿Quieres que suba? — El pollito subió — Bueno, yo no soy chismoso, soy Rubén Brother —. El conejo comenzó a correr.

Llegaron hasta un camino por donde estaba pasando mucha gente con antorchas y trinches, estaban sumamente molestos, el pollito recordó esa escena — Han aprehendido a Jesús — pió. El conejo corrió hasta el frente de la gente pero nunca los alcanzó, era demasiada la gente que ahí estaba y sus heridas no lo dejaban dar lo mejor de sí, fue en la entrada de un gran pueblo donde el cansancio les ganó a los dos.

Al día siguiente, los gritos de la misma gente de la noche anterior despertaban al pollito y al conejo — ¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo! — gritaban. Ellos siguieron a la multitud hasta una gran castillo rodeado de soldados, al cabo de un rato, un hombre gordo salió y calmo al pueblo, el mismo sacerdote que había pateado al conejo hablaba a gritos — Este hombre ha ido en contra del Cesar — pero el gordo no accedía a las peticiones que el pueblo y el sacerdote hacían — ¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo! —.

Había pasado un buen rato desde que habían llegado a aquél lugar, el sol estaba haciendo conejo y pollo asado pero aun así seguían poniendo atención a pesar de lo lejos que se encontraban del lugar. Los soldados subieron a alguien hasta un punto donde todos lo veían, dándole la espalda al pueblo, los soldados rompieron la túnica de aquel hombre y comenzaron a golpearlo con látigos. El pollito y el conejo se llenaban de tristeza y coraje por que sabían que a la persona que golpeaban era Jesús.

Después de semejante castigo lo regresaron con el pueblo y estos se fueron a otro lado.

Ahora el pueblo había llegado a una ciudad donde había un gran castillo más grande que el anterior, el pollito y el conejo los siguieron y en esta ocasión se acercaron más para escuchar mejor — ¿A quien quieren que deje libre? — Gritaba el hombre mas lujoso de todos los que Rubén había visto desde que llego y, tal vez, en toda su vida — A Barrabas o a Jesús? — La gente levantaba sus manos y hacía gran alboroto — A Barrabas, suelta a Barrabas — El tipo lujoso se lavó las manos en un recipiente que parecía de plata — Entonces ¿Qué quieren que haga con este al que llaman Jesús, el Rey? — La gente hacía mucho alboroto — ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo! — Entonces los sacerdotes se subieron a un lugar donde toda la gente los veía — Nosotros no tenemos más rey que el Cesar — decía uno — Crucifica a este, merece morir, prohíbe el tributo al Cesar — El hombre al que llamaban Barrabas pasó muy cerca del conejo y del pollito corriendo y gritando algo que el pollito no entendió muy bien pero tradujo sus sonidos por “soy libre, soy libre”. El tipo lujoso había calmado al pueblo y hablaba con el hombre que tenía frente a el de rodillas y custodiado por dos soldados de alto rango — Si tu eres capaz de realizar milagros, quiero que conviertas el agua en vino como dicen y te dejaré en libertad. Soldado, traedme una jarra de agua — Uno de los soldados de ese hombre apareció con una jarra de oro y un vaso, el soldado puso la jarra frente al hombre que estaba de rodillas siguiendo las indicaciones que el lujoso le hacía con el dedo. Al cabo de un minuto el tipo lujoso se agacho a tomar la jarra, se sirvió un poco del liquido que estaba en su interior y termino escupiéndolo en la cara del hombre — ¿Qué es esto? No has convertido el agua en vino como te lo dije ¿No vez que tu vida depende de mi ahora? — Pero el hombre no hablaba ni decía nada. El tipo lujoso aventó el vaso al suelo y le dio la espalda al pueblo.

— ¡Traed la cruz!—

Entre gritos, abucheos y soldados de Herodes, Jesús cargaba la cruz a cuestas, estaba completamente lastimado, débil, hambriento y sediento. El vía crucis pasó justo a un lado del pollito y el conejo que lloraban llenos de coraje e impotencia de no poder hacer nada.

Uno de los soldados que golpeaban a Jesús pasó por un lado del pollito y del conejo, el conejo dio un paso adelante haciendo tropezar al soldado, por el impacto contra el suelo, el soldado perdió su yelmo, el pollito aprovecho para picarle en la cabeza y jalarle el cabello, con una de sus manos el soldado se quito al pollo de la cabeza y lo aventó, él tomo su casco, el pollito se metió dentro del casco para poderlo atacar de nuevo y así pudo ver el rostro del soldado.

El soldado tenía el rostro de Rubén.

El pollito se quedó petrificado al verlo, el soldado metió la mano en su yelmo y saco al pollo, este se quedo en el suelo llorando — ¿Cómo es posible que te haga esto? — se preguntaba el pollito — ¿Por qué lastimo a Jesús? — El conejo, que también lloraba, se acerco al pollito y con ayuda de sus orejas lo subió de nuevo a su cabeza. El pollito no dejaba de llorar, su corazón estaba roto, no pensaba en nada, sólo lloraba.

—¿Por qué señor, por qué te he hecho esto?—

Una gota cayó sobre la cabeza del pollito y al mirar arriba vio a una mujer que lloraba, al verla sabía que a ella le dolía mucho estar ahí, decía algo que su llanto no dejaba entender, a su lado iba un joven que también lloraba pero la consolaba.

— Pio… pio… ¡Mamá! —

Maria estaba destrozada, el pollito estaba sorprendido al ver como esa mujer podía estar soportando ver como maltrataban y llevaban a su muerte a su único hijo — No llores, mamá — pillaba el pollito entre sollozos, el pollito intentaba consolar al conejo a su vez — Fue por eso que ya no corriste ¿Verdad? Prefieres acompañarla en el dolor — pero el conejo siempre estaba en silencio.

El dolor de Maria incrementaba al ver como clavaban a su hijo en la cruz, no gritaba, no podía, Jesús jamás dijo algo para defenderse ni para librarse del dolor, ni como jamás hizo algo para castigar a todos ellos que estaban ahí, disfrutando del espectáculo de su muerte en medio de ladrones como si fuera la lacra del mundo, sentía dolor en su cuerpo, como el que nadie más había sentido, pero el pollito detenía su mirada en los ojos vidriosos de Jesús que, aun estando en lo alto de la cruz desnudo, tenía ese brillo de amor que nunca se apago, el mismo brillo que el pollito había visto desde que lo conoció.

— Perdónalos, Padre, por que no saben lo que hacen —

Jesús murió en la cruz.

Los gritos de dolor de Maria y de las demás mujeres que la acompañaban retumbaban en el corazón del pollito y así como él, el conejo no podía dejar de llorar. El pollito veía como Maria, ya sin fuerzas, se aferraba a la cruz de su hijo, gritaba de dolor, el muchacho que estaba con ella la consolaba pero su dolor también era grande.

El cielo se oscureció, la tierra comenzó a temblar y de pronto a abrirse, toda la gente que se había reunido para ver semejante crueldad comenzaba a correr y a gritar por el miedo, muchos se arrodillaban y gritaban al cielo — Este realmente era el hijo de Dios — El conejo saltaba hacia todas partes para no ser aplastado por la gente, subió al monte donde habían crucificado a Jesús para acompañar a Maria pero ella ya no estaba, sólo estaban los soldados que ahora bajaban el cuerpo de los dos ladrones que murieron a lado de Jesús — Por allá — Dijo el pollito.

El cuerpo de Jesús fue introducido en una especie de cueva que no estaba muy profunda, ese lugar estaba hecho para guardar el cuerpo de alguien y era la primera vez que este era usado. Maria le lloraba por ultima vez al cuerpo de su hijo, el muchacho que la acompañaba la sacó del sepulcro pero ahí dentro aun estaban las demás mujeres que se despedían del Mesías,. El pollito y el conejo también se acercaron para ver a Jesús pero en ese momento les cerraron las puertas del sepulcro dejándolos dentro. El pollito se preocupaba por como le iban a hacer para salir de ahí, el sabía que Jesús resucitaría pero eso no sería sino hasta el tercer día y ya tenía hambre.

En medio de la preocupación, del cansancio y de las heridas que aun le dolían, el pollito se quedó dormido recostado sobre el conejo.

De nuevo, Rubén escuchaba la voz de Kokusho — ¿Lo vez? Está muerto… ¡¿Ese es tu Dios?! Ja ja ¡Que pena me da tu caso! — Aparecieron, en medio de la oscuridad, aquella cruz y aquella mujer con las que había soñado antes, nuevamente lo estaban atacando pero antes de que siquiera lo pudieran tocar apareció una gran luz que los hizo desaparecer — Si vale la pena — decía una voz que confortaba el corazón de Rubén — Nadie te ama como yo… mira la cruz, esa es mi más grande prueba —. El pollito despertó.

Dentro del sepulcro había mucha luz, la piedra que tapaba el acceso había sido removida. El pollito ya no estaba recargado sobre el conejo, este ya no estaba, el pollito salió a buscarlo y lo encontró juntando muchos huevos de colores, pintados con muchos diseños y llorando, pero esta vez de alegría. — Lo sé — dijo el pollito al conejo — El señor a resucitado — El conejo le acercó uno de los huevos, este estaba pintado de color amarillo y tenía la forma de un pollito — ¿Es para mi? ¡Gracias! — ¿Es para mi? ¡Gracias! Pero… ¿Para qué pintas huevos? ¡Hermanitos! — gritó el pollo a su manera. El conejo negó con la cabeza y con sus orejas tomo un huevo y lo aventó contra el suelo, esa acción pasó en cámara lenta para el pollito, se tapó los ojos y sólo escuchó el “crack” del impacto — ¡Asesino! — Pió el pollito, pero el huevo estaba vacío —¿Qué? — El pollito se sorprendió al ver eso — ¿Cómo que dárselos a todos? ¿Para qué? — preguntaba el pollito — ¡Tienes razón! Hay que decirle al mundo que Jesús resucitó, debemos compartir nuestra alegría con los demás… ¡Que el mundo entero se entere que Jesús no está muerto! ¿Qué todo el mundo se entere que Jesús está vivo! ¡Jesús está vivo! —. El conejo tomó una canasta donde le habían llevado una ofrenda a Jesús y que ahora estaba vacía, en ella pusieron todos los huevos, aun el pollito no se había explicado de donde había sacado tantos huevos el conejo pero ya no le dio mucha importancia. Ya habían terminado de cargar todos los huevos dentro de la canasta cuando llegó una mujer corriendo al sepulcro, se asusto al ver que estaba abierto y más cuando observó que estaba vacío, la mujer comenzó a llorar, salió apoyándose en las paredes del sepulcro al verla, el conejo le acercó un huevo — ¿Qué es esto? — preguntó la mujer y el conejo se fue dando la media vuelta, entre él y el pollito arrastraron hasta un lado del sepulcro la canasta donde había más ofrendas, de una de ellas sacaron un cordón con el que ataron al cuello del conejo la canasta su compañero y fueron a la ciudad a repartir la noticia.

Cuando ellos se fueron una luz cegadora apareció frente al sepulcro, el pollito miró hacia atrás y observó que la mujer estaba hincada llorando, después se puso de pie y corrió en la misma dirección que tomaron el pollito y el conejo. Cuando llegaron a la plaza principal de la ciudad la gente estaba extrañada de los regalos que les hacía aquel conejo, en la canasta sólo quedaba el huevo del pollito — Tu ahora no tienes ninguno… ten, te regreso el mío, para que tu también tengas uno — le dijo el pollito al conejo pero este negó con la cabeza y se lo regresaba con las orejas — Si, ya sé que es para mi, pero no quiero que tu te quedes sin nada… bueno, me lo voy a quedar pero… ¿Qué hay de ti? — El conejo miró hacia todos lados buscando a algo, cuando lo encontró con la vista levantó las orejas y saltando fue hasta haya, se dirigía a un hombre que usaba túnicas muy blancas, esa persona estaba con mas hombres y discutían de algo, uno de ellos puso la mano en el costado del primer hombre y todos se hincaron ante él; cuando el conejo llegó con ese hombre jaló sus túnicas con las orejas, el hombre lo miro y le sonrió, el hombre le pidió una bolsa que traía uno de sus compañeros y, para sorpresa de todos sus compañeros, de ella sacó más huevos pintados que puso en la canasta del conejo, el hombre le volvió a sonreír y el conejo regresó con el pollito.

El pollito estaba sorprendido, aquél hombre era Jesús y se acordaba del conejo — Bueno, supongo que uno no necesita ser el hijo de Dios para recordar un conejo morado — pensó el pollo. El conejo puso frente al pollito más huevos con su forma — ¿Y estos? — pió el pollo y de pronto todos los huevos comenzaron a moverse. Uno a un o comenzaron a romperse saliendo de ellos más pollitos, eran los mismos que siempre veía Rubén hasta que sólo faltó uno, aun seguía moviéndose; los demás pollitos se encogieron en hombros y comenzaron a picar el huevo hasta romperlo, de ese huevo salió el pollito que antes lloraba pero esta vez estaba contento y el pollito (el primero de todos) se sorprendió al verlo — ¿Ah? Yo… yo estoy bien ¿Y tu? — preguntó y el pollo pequeño comenzó a piar mucho — Que bueno que estés bien… ¿Eh? ¡Ah! Si, si estoy contento… lo sé, lo sé, El Señor resucitó… — El pollito pequeño busco entre los restos de los cascarones hasta encontrar una vela un poco más grande que el pollo y que tenía la misma forma que el cirio Pascual, la vela grande que esta a un lado del altar, de la capilla a la que Rubén va, con sus orejas el conejo le ayudo a sacarla — Ese es el cirio Pascual… ¿También lo agarraste? — El pollito pequeño negó con la cabeza y el cirio se encendió. Todo quedo claro.

—¡Felices pascuas!— piaron los pollitos en unísono

El pollito miro a su compañero el conejo — Entonces eso significa que tu eres…— Pero antes de que pudiera terminar el conejo afirmaba con la cabeza — Feliz pascua — Le dijo el pollito a su compañero. El conejo dio un salto hacia atrás para descubrir que debajo de él estaba la cruz de Rubén — Mi cruz — dijo el pollito, la tocó y los vientos comenzaron a soplar muy fuerte, todos los pollitos empezaron a volar para todos lados y entre esos iba el compañero del conejo aferrándose a la cruz, entre todo el viento y el choque con los demás pollitos este intentaba ponérsela y cuando lo logró, hubo una gran explosión de luz.

— ¡Rubén! —

El ambiente había cambiado por completo, el pollito ya no estaba en aquella plaza de una ciudad bíblica, donde el piso era de tierra y no de concreto, las casas seguían siendo de piedra pero ahora se le conocen como bloc y la gente ya no usaba caballos como medio de transporte, sino automóviles — Ya me voy, ahí viene mi camión — dijo Ivonne y se despidió de él de beso — ¿Qué te pasa? Andas todo ido — Rápidamente Rubén se recupero — Pio — dijo él — ¡¿Qué?! ¿Por qué le haces así? ¡Pollito! Ja ja ja — Rubén miró sus manos y ya no eran alas, vio su reflejo en el cristal de una ventana del negocio que está detrás de él y ya estaba de nuevo en su cuerpo, ya no era un pollito — Ya me voy, pollito… ja ja… pollito — se despedía Ivonne mientras se subía al camión, ella se fue y Rubén se quedó viendo en la dirección por la que el camión se fue, sonriendo y con todos los pollitos encima de él — Si, pollito… pollito de pascua —.

FIN

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Pollito de Pascua http://rubenbrother.lacoctelera.net/post/2008/03/05/pollito-pascua 2008-03-05T02:52:22+00:00 En alguna parte de este enorme universo, envuelto en tinieblas y completamente alejado de aquellas luces que parecían las de una ciudad lejana, Power Man peleaba contra los hijos de las tinieblas, había caído ante ellos, accediendo a sus deseos oscuros y complaciendo al amo de la oscuridad, lloraba sin derramar lagrimas, gritaba liberando grandes cantidades de energía, estaba arrepentido.

Faltaba apenas una semana para celebrar los días santos y, para ser más precisos, el Viernes Santo, el día que Jesús muere crucificado. Era Domingo de Ramos y lo único que ponía de buen humor a Rubén era que Ivonne lo acompañaría a misa. Él estaba interesado en ella pero Ivonne siempre lo rechazaba, pero en esta ocasión era diferente, pues su único interés en este día era que ella estuviera cerca del Señor, no le importaba si a ella no le gustaba él o que si le gustara otro chavo, le interesaba que ella estuviera con el Señor, un poco más cerca de Dios de lo que acostumbra. Rubén quería que Ivonne viviera la Semana Santa como es y él quería estar con ella pues se vive mejor esta época cuando uno está acompañado; o al menos eso pensaba Rubén, pues en años pasados siempre estaba con sus compañeros del coro SAMAT. Llegaron un poco tarde, Ivonne fue a misa pese a su cansancio — ¡Que oso!— Comienza a decir ella — No trajimos un ramo — Rubén le sonrió y le contesto — No te preocupes, yo te aseguro que si, sólo que aun no está arreglado — Con esas palabras él se refería a Ivonne y a él mismo, pues quería que ella siguiera a Dios de corazón y Rubén estaba dispuesto a enseñarle el camino.

El cielo había oscurecido después de la misa, el cambio de horario de verano hizo que esto sucediera más tarde. Entre sus juegos y palabras agresivas Ivonne y Rubén se abrazaron y en ese momento él volvió a escuchar los “pio-pio” de muchos pollitos que le decían a gritos “!Bésala! ¡Bésala!”. A esos pollitos Ivonne ni nadie los podía ver ni escuchar, ella se reía mientras decía cosas que Rubén no escuchaba — No puedo, no lo haré, no quiero… bueno, si quiero pero no — Pensaba Rubén y todos los pollitos hicieron su aparición picando a Rubén por todas partes para presionarlo a que la besara —¿Qué te pasa? Andas ido — Dijo Ivonne — Nada — contestó él y todos los pollitos desaparecieron excepto uno que estaba sobre la cabeza de Ivonne, era el más pequeño que había visto de todos (casi todos tienen el mismo tamaño)y estaba llorando.

Rubén intentó tomar al pollito en sus manos pero este se movía muy rápido e Ivonne le pego en las manos — ¡No me despeines!— dijo ella pero Rubén no le hizo caso y aun intentaba atrapar al pollito. Para cuando Rubén atrapó al pollito Ivonne quedo totalmente despeinada — ¿¡Qué tienes animal!? —.

Cuando Ivonne se fue, Rubén tomó al pollito que había puesto sobre su cabeza y aun seguía llorando — ¿Por qué lloras? — Preguntó Rubén al pollito, este se seco las lagrimas y miró fijamente los ojos de Rubén, pero era inútil, aquello que sea que le doliera no lo dejaba de hacer llorar pero aun así el pollito comenzó a piar — ¡Espera! — Comenzó a decir Rubén con un tono más molesto — No estas así por que no besé a Ivonne… ¿Verdad? Por que el que debería de estar así soy yo y no tu — El pollito negó con la cabeza y empezó a piar de nuevo.

Nuevamente, todos aquellos pollitos que le gritaban a Rubén “Bésala” habían aparecido, entra todos cargaban un huevo pintado de varios colores y lo pusieron en la mano izquierda de Rubén, justo a un lado del pollito que lloraba. Por un instante Rubén recordó que estaba en la calle, no en su cuarto ni en su trabajo donde a veces estaba sólo, estaba en una esquina pues había acompañado a Ivonne a tomar el camión; todas las personas que pasaban cerca lo miraban como si estuviese loco pues sólo Rubén puede ver los pollitos — Pollito madness —pensó él y todos los pollitos desaparecieron en el acto menos aquel que no paraba de llorar.

Ese pollito comenzó a picotear el huevo intentándolo abrir pero no podía — ¿Quieres que lo abra por ti? — preguntó Rubén y el pollito asintió con la cabeza. Rubén dio dos pequeños golpes al huevo contra la pared y lo partió por la mitad, dentro del huevo había un poco de sangre y la cruz que Rubén siempre traía consigo — ¡Esa es mi cruz! — dijo Rubén algo sorprendido al comprobar que no traía la cruz, el pollito se la dio — ¿Quieres que me la ponga? — El pollito nuevamente asintió con la cabeza.

Cuando Rubén hizo eso los árboles comenzaron a estremecerse por las fuertes corrientes de aire que se dejaron sentir, el pollito se aferraba a uno de los dedos de Rubén para no salir volando pero fue inútil, el pollito piaba por ayuda, Rubén alzó las manos para atraparlo pero ya no lo alcanzaba, de nuevo aparecieron los demás pollitos y subieron por el cuerpo de Rubén hasta llegar a sus manos, entre ellos empezaron a subirse sobre los otros para hacer una cadena que lo alcanzara pero el viento era tan fuerte que los tumbó a todos al suelo; sin recordar que estaba en la esquina de una avenida transitada, Rubén se elevó unos metros para alcanzarlo y en el momento en el que lo tocó hubo una gran explosión de luz.

Rubén salió disparado, veía como las nubes se alejaban a gran velocidad hasta que chocó contra el suelo. Se había dado un buen golpe, por unos minutos se quedo acostado sobre el suelo mirando hacia el cielo — ¿Azul? — Se preguntó — ¿No era de noche ya? —. Al notarlo tan raro se paró de inmediato, al echar un vistazo rápidamente se dio cuenta de que no estaba en el mismo lugar que antes, ahora estaba en una especie de desierto, detrás de él había una roca de su mismo tamaño — Bueno, tal vez viaje a través de las dimensiones — pensó y, aunque sabía que su celular no le iba a decir en que dimensión estaba como el que tenía antes, por costumbre lo buscó; metió su amarilla ala entre sus plumas pero sólo alcanzó a tocar sus anaranjadas patas — ¡¿Qué?!— Rubén se asustó — ¡Mi celular se me perdió! — volteó a ver para todos lados pero no lo veía por ninguno — Espera…— Rubén miro sus manos y sus brazos que ahora eran un par de alas amarillas, se asustó tanto que se olvidó del celular por completo, intentó volar pero no pudo, se subió a la roca que estaba de su tamaño y desde lo alto observó un charco y corrió hasta allá, al llegar a la orilla observó su reflejo y Rubén confirmó que se había convertido en un pollito. — ¡Piooooooooooooooooo!— dijo Rubén… no, perdón, pió.

En medio de su desesperación caminó sin rumbo un rato — mínimo hubiera sido de negro para ser “Dark Pollito Kun” (Traducido del piadero que hacía) — de pronto, una moneda cayó al suelo, después otra y otra, todas muy cercas del pollito Rubén — Aquí están tus treinta monedas, ahora largo — un hombre de túnica y largas barbas tomó las manos, al pollito ese hombre le recordaba a un taliban — ¿Iván? — pensó el pollito — ¿Cuál Iván? Perfecto… aun a pesar de mi estado sigo diciendo chistes de mal gusto — pió. — Es lo mejor que hemos hecho — dijo uno de los hombres que aun estaban en el lugar — Lo sé, Herodes lo condenará a muerte — dijo el otro y en medio de carcajadas se fueron.

El pollito se quedó viendo como esos hombres se alejaban — ¿Herodes? — pensó y decidió seguir a esos hombres. En el camino, entre tiendas y casas de piedra, los hombres detuvieron su marcha por una niña de unos seis años de edad, su pelo le llegaba hasta los hombros y usaba una túnica amarillenta, desgastada y sucia, su piel era morena y poseía una gran sonrisa en el rostro, para Rubén, con la forma de pollito era enorme más no se comparaba con los hombres que seguía; la niña abrió una puerta de madera de una de las casas de piedra que daba al patio principal de la vivienda, desde el otro lado del camino aparecieron unos conejos, eran como nueve entre grises, blancos y negros. Ya habían pasado todos pero la niña aun esperaba con la puerta abierta y apareció un décimo conejo, era el más pequeño de todos pero tenía las orejas muy largas y por extraño que parezca, ese conejo no era blanco, sino más bien morado claro; el pollito pensó que era por sus ojos — Tal vez los pollos o vean los colores como son — pensó pero también notaba que ese animalito irradiaba gran alegría, de alguna forma el pollito sentía como ese conejo estaba contento y emocionado — ¡Vamos, conejito! Mañana veremos de nuevo a Jesús de Nazareth — Al escuchar eso el, ahora, corazón de pollo de Rubén dio un vuelco en su interior —¿Jesús? ¿Herodes? Entonces, estos hombres que he seguido, son los sumos sacerdotes Caifas y Anas, y el hombre que estaba con ellos antes era Judas… ¡Acaban de comprar a Jesús! —.

Uno de los sumos sacerdotes dio un paso adelante estorbándole en el camino al conejo — ¿Así que quieres ver a Jesús, el nazareno? — y pateo al conejo — Entonces muera para que estés con el en el infierno — La niña corrió para ayudar a su conejo pero el otro sacerdote la tomo de los hombros y la tiró al suelo. La furia del pollito se encendió. El pollito corrió hasta donde el sacerdote pateaba el conejo — ¡Conejito! — gritaba la niña. Al escuchar todo el alboroto de afuera, el padre de la niña salió para ver que pasaba, al salir vio que la niña jalaba las túnicas de uno de los sacerdotes mientras el otro pateaba al conejo — ¡Hija! — El padre de la niña la levanto del suelo después de que esta cayó, y entre gritos y lloriqueos la metió a la casa — ¡Conejito! — fue lo ultimo que dijo esa niña. El pollito entendía que el hombre no podía hacer nada pues los sacerdotes en ese tiempo eran una gran autoridad y una impertinencia de su parte podría llevarlo a la muerte. Ahora sólo era cuestión del pollito.

El conejo morado estaba ya muy herido, no se podía poner de pie cuando recibió la sexta o séptima patada, cuando el sacerdote se preparaba para dar de nuevo una patada sintió como varios bellos cercas del tobillo fueron arrancados, el pollito estaba ayudando al conejo desde los pies del sacerdote; con el pie que tenía libre se quitó la amenaza de sus pies y el pollito cayó entre el conejo y el molesto sacerdote, abrió las alas en símbolo de protección hacía el conejo. Ahora el sacerdote, sonriendo, pateó al pollo pero en cuanto el pollito se recuperaba, este se paraba y corría a defender al pobre conejo. El sacerdote, preparado para dar una nueva patada, es interrumpido por su compañero — ¡Caifas! Esta anocheciendo, será mejor irnos — El sacerdote escuchó el consejo del otro sacerdote — Se salvaron — Dijo el sacerdote con una mirada de odio en él. El pollito veía el oscuro cielo del anochecer, las estrellas que veía eran más de las que estaba acostumbrado a ver. Cayó desmayado.

— No podrás — Se escuchaba por todos lados la voz de Kokusho, el demonio que siempre seguía y molestaba a Rubén — ¿Para que hacerlo? —. En medio de la oscuridad una luz se enciende en lo alto iluminando una cruz, Power Man se paró, se dio cuenta de que ya no estaba en el cuerpo amarillo de un pollo, estaba de nuevo en su cuerpo, comenzó a caminar hasta la cruz, el sonido de una mujer llorando crecía conforme se acercaba; Al llegar al lugar, notó que sobre la cruz había alguien a quien no podía ver, era un perfil oscuro completamente, en cambio, la mujer que no mostraba su rostro que escondía detrás de unas blancas manos, usaba una túnica blanca vieja, estaba hincada frente a la cruz, ella no se movió ni respondió al sentir a alguien a su lado. — Acércate — decía la voz ronca de la persona que estaba sobre la cruz — ¿Qué… qué pasa? — preguntó Rubén y un largo brazo negro salio de esa persona aventando a Rubén contra el suelo, la mujer, dejando de llorar, se puso de pie y aun sin mostrar su rostro le ofreció su mano a Rubén para que este se pudiera poner de pie — Vamos, Power Man, levántate —. Rubén tomó la mano de la mujer — No vas a poder — la mujer gira su cabeza para mostrar su rostro el cual estaba muy demacrado, como si la piel se le estuviera derritiendo, su mano blanca había desaparecido y en su lugar, Rubén tomaba una huesuda mano; asustado, Rubén soltó la mano de la mujer y dio unos pasos atrás, la persona que estaba sobre la cruz dio un gran saltó para caer frente a él, tomó a Rubén del cuello inmovilizándolo por completo. En medio de altos árboles y el canto de muchos grillos, el pollito despertó sobresaltado y con mucho miedo.

El pollito y el conejo habían estado durmiendo por un par de horas dentro de un pequeño hueco que formaban las raíces de un gran árbol — ¿Cómo llegué aquí? — Se preguntó el pollito, miro detrás de él y vio al pobre conejo morado dormido y muy lastimado a consecuencia de las patadas — Seguro que el conejo me trajo, esta muy lastimado — De repente, el conejo se despertó y se puso de pie rápidamente, miraba hacia lo lejos atento, el pollito le preguntaba sobre lo que pasaba y él empezó a escuchar a lo lejos el gritadera de mucha gente, el conejo levantó las orejas para escuchar mejor, dio unos cuantos saltos en dirección del sonido — Oye, espera, de donde vengo eso que haces se llama “chismear” — El conejo dio la vuelta y agacho la cabeza — ¿Qué? ¿Quieres que suba? — El pollito subió — Bueno, yo no soy chismoso, soy Rubén Brother —. El conejo comenzó a correr.

Llegaron hasta un camino por donde estaba pasando mucha gente con antorchas y trinches, estaban sumamente molestos, el pollito recordó esa escena — Han aprehendido a Jesús — pió. El conejo corrió hasta el frente de la gente pero nunca los alcanzó, era demasiada la gente que ahí estaba y sus heridas no lo dejaban dar lo mejor de sí, fue en la entrada de un gran pueblo donde el cansancio les ganó a los dos.

Al día siguiente, los gritos de la misma gente de la noche anterior despertaban al pollito y al conejo — ¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo! — gritaban. Ellos siguieron a la multitud hasta una gran castillo rodeado de soldados, al cabo de un rato, un hombre gordo salió y calmo al pueblo, el mismo sacerdote que había pateado al conejo hablaba a gritos — Este hombre ha ido en contra del Cesar — pero el gordo no accedía a las peticiones que el pueblo y el sacerdote hacían — ¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo! —.

Había pasado un buen rato desde que habían llegado a aquél lugar, el sol estaba haciendo conejo y pollo asado pero aun así seguían poniendo atención a pesar de lo lejos que se encontraban del lugar. Los soldados subieron a alguien hasta un punto donde todos lo veían, dándole la espalda al pueblo, los soldados rompieron la túnica de aquel hombre y comenzaron a golpearlo con látigos. El pollito y el conejo se llenaban de tristeza y coraje por que sabían que a la persona que golpeaban era Jesús.

Después de semejante castigo lo regresaron con el pueblo y estos se fueron a otro lado.

Ahora el pueblo había llegado a una ciudad donde había un gran castillo más grande que el anterior, el pollito y el conejo los siguieron y en esta ocasión se acercaron más para escuchar mejor — ¿A quien quieren que deje libre? — Gritaba el hombre mas lujoso de todos los que Rubén había visto desde que llego y, tal vez, en toda su vida — A Barrabas o a Jesús? — La gente levantaba sus manos y hacía gran alboroto — A Barrabas, suelta a Barrabas — El tipo lujoso se lavó las manos en un recipiente que parecía de plata — Entonces ¿Qué quieren que haga con este al que llaman Jesús, el Rey? — La gente hacía mucho alboroto — ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo! — Entonces los sacerdotes se subieron a un lugar donde toda la gente los veía — Nosotros no tenemos más rey que el Cesar — decía uno — Crucifica a este, merece morir, prohíbe el tributo al Cesar — El hombre al que llamaban Barrabas pasó muy cerca del conejo y del pollito corriendo y gritando algo que el pollito no entendió muy bien pero tradujo sus sonidos por “soy libre, soy libre”. El tipo lujoso había calmado al pueblo y hablaba con el hombre que tenía frente a el de rodillas y custodiado por dos soldados de alto rango — Si tu eres capaz de realizar milagros, quiero que conviertas el agua en vino como dicen y te dejaré en libertad. Soldado, traedme una jarra de agua — Uno de los soldados de ese hombre apareció con una jarra de oro y un vaso, el soldado puso la jarra frente al hombre que estaba de rodillas siguiendo las indicaciones que el lujoso le hacía con el dedo. Al cabo de un minuto el tipo lujoso se agacho a tomar la jarra, se sirvió un poco del liquido que estaba en su interior y termino escupiéndolo en la cara del hombre — ¿Qué es esto? No has convertido el agua en vino como te lo dije ¿No vez que tu vida depende de mi ahora? — Pero el hombre no hablaba ni decía nada. El tipo lujoso aventó el vaso al suelo y le dio la espalda al pueblo.

— ¡Traed la cruz!—

Entre gritos, abucheos y soldados de Herodes, Jesús cargaba la cruz a cuestas, estaba completamente lastimado, débil, hambriento y sediento. El vía crucis pasó justo a un lado del pollito y el conejo que lloraban llenos de coraje e impotencia de no poder hacer nada.

Uno de los soldados que golpeaban a Jesús pasó por un lado del pollito y del conejo, el conejo dio un paso adelante haciendo tropezar al soldado, por el impacto contra el suelo, el soldado perdió su yelmo, el pollito aprovecho para picarle en la cabeza y jalarle el cabello, con una de sus manos el soldado se quito al pollo de la cabeza y lo aventó, él tomo su casco, el pollito se metió dentro del casco para poderlo atacar de nuevo y así pudo ver el rostro del soldado.

El soldado tenía el rostro de Rubén.

El pollito se quedó petrificado al verlo, el soldado metió la mano en su yelmo y saco al pollo, este se quedo en el suelo llorando — ¿Cómo es posible que te haga esto? — se preguntaba el pollito — ¿Por qué lastimo a Jesús? — El conejo, que también lloraba, se acerco al pollito y con ayuda de sus orejas lo subió de nuevo a su cabeza. El pollito no dejaba de llorar, su corazón estaba roto, no pensaba en nada, sólo lloraba.

—¿Por qué señor, por qué te he hecho esto?—

Una gota cayó sobre la cabeza del pollito y al mirar arriba vio a una mujer que lloraba, al verla sabía que a ella le dolía mucho estar ahí, decía algo que su llanto no dejaba entender, a su lado iba un joven que también lloraba pero la consolaba.

— Pio… pio… ¡Mamá! —

Maria estaba destrozada, el pollito estaba sorprendido al ver como esa mujer podía estar soportando ver como maltrataban y llevaban a su muerte a su único hijo — No llores, mamá — pillaba el pollito entre sollozos, el pollito intentaba consolar al conejo a su vez — Fue por eso que ya no corriste ¿Verdad? Prefieres acompañarla en el dolor — pero el conejo siempre estaba en silencio.

El dolor de Maria incrementaba al ver como clavaban a su hijo en la cruz, no gritaba, no podía, Jesús jamás dijo algo para defenderse ni para librarse del dolor, ni como jamás hizo algo para castigar a todos ellos que estaban ahí, disfrutando del espectáculo de su muerte en medio de ladrones como si fuera la lacra del mundo, sentía dolor en su cuerpo, como el que nadie más había sentido, pero el pollito detenía su mirada en los ojos vidriosos de Jesús que, aun estando en lo alto de la cruz desnudo, tenía ese brillo de amor que nunca se apago, el mismo brillo que el pollito había visto desde que lo conoció.

— Perdónalos, Padre, por que no saben lo que hacen —

Jesús murió en la cruz.

Los gritos de dolor de Maria y de las demás mujeres que la acompañaban retumbaban en el corazón del pollito y así como él, el conejo no podía dejar de llorar. El pollito veía como Maria, ya sin fuerzas, se aferraba a la cruz de su hijo, gritaba de dolor, el muchacho que estaba con ella la consolaba pero su dolor también era grande.

El cielo se oscureció, la tierra comenzó a temblar y de pronto a abrirse, toda la gente que se había reunido para ver semejante crueldad comenzaba a correr y a gritar por el miedo, muchos se arrodillaban y gritaban al cielo — Este realmente era el hijo de Dios — El conejo saltaba hacia todas partes para no ser aplastado por la gente, subió al monte donde habían crucificado a Jesús para acompañar a Maria pero ella ya no estaba, sólo estaban los soldados que ahora bajaban el cuerpo de los dos ladrones que murieron a lado de Jesús — Por allá — Dijo el pollito.

El cuerpo de Jesús fue introducido en una especie de cueva que no estaba muy profunda, ese lugar estaba hecho para guardar el cuerpo de alguien y era la primera vez que este era usado. Maria le lloraba por ultima vez al cuerpo de su hijo, el muchacho que la acompañaba la sacó del sepulcro pero ahí dentro aun estaban las demás mujeres que se despedían del Mesías,. El pollito y el conejo también se acercaron para ver a Jesús pero en ese momento les cerraron las puertas del sepulcro dejándolos dentro. El pollito se preocupaba por como le iban a hacer para salir de ahí, el sabía que Jesús resucitaría pero eso no sería sino hasta el tercer día y ya tenía hambre.

En medio de la preocupación, del cansancio y de las heridas que aun le dolían, el pollito se quedó dormido recostado sobre el conejo.

De nuevo, Rubén escuchaba la voz de Kokusho — ¿Lo vez? Está muerto… ¡¿Ese es tu Dios?! Ja ja ¡Que pena me da tu caso! — Aparecieron, en medio de la oscuridad, aquella cruz y aquella mujer con las que había soñado antes, nuevamente lo estaban atacando pero antes de que siquiera lo pudieran tocar apareció una gran luz que los hizo desaparecer — Si vale la pena — decía una voz que confortaba el corazón de Rubén — Nadie te ama como yo… mira la cruz, esa es mi más grande prueba —. El pollito despertó.

Dentro del sepulcro había mucha luz, la piedra que tapaba el acceso había sido removida. El pollito ya no estaba recargado sobre el conejo, este ya no estaba, el pollito salió a buscarlo y lo encontró juntando muchos huevos de colores, pintados con muchos diseños y llorando, pero esta vez de alegría. — Lo sé — dijo el pollito al conejo — El señor a resucitado — El conejo le acercó uno de los huevos, este estaba pintado de color amarillo y tenía la forma de un pollito — ¿Es para mi? ¡Gracias! — ¿Es para mi? ¡Gracias! Pero… ¿Para qué pintas huevos? ¡Hermanitos! — gritó el pollo a su manera. El conejo negó con la cabeza y con sus orejas tomo un huevo y lo aventó contra el suelo, esa acción pasó en cámara lenta para el pollito, se tapó los ojos y sólo escuchó el “crack” del impacto — ¡Asesino! — Pió el pollito, pero el huevo estaba vacío —¿Qué? — El pollito se sorprendió al ver eso — ¿Cómo que dárselos a todos? ¿Para qué? — preguntaba el pollito — ¡Tienes razón! Hay que decirle al mundo que Jesús resucitó, debemos compartir nuestra alegría con los demás… ¡Que el mundo entero se entere que Jesús no está muerto! ¿Qué todo el mundo se entere que Jesús está vivo! ¡Jesús está vivo! —. El conejo tomó una canasta donde le habían llevado una ofrenda a Jesús y que ahora estaba vacía, en ella pusieron todos los huevos, aun el pollito no se había explicado de donde había sacado tantos huevos el conejo pero ya no le dio mucha importancia. Ya habían terminado de cargar todos los huevos dentro de la canasta cuando llegó una mujer corriendo al sepulcro, se asusto al ver que estaba abierto y más cuando observó que estaba vacío, la mujer comenzó a llorar, salió apoyándose en las paredes del sepulcro al verla, el conejo le acercó un huevo — ¿Qué es esto? — preguntó la mujer y el conejo se fue dando la media vuelta, entre él y el pollito arrastraron hasta un lado del sepulcro la canasta donde había más ofrendas, de una de ellas sacaron un cordón con el que ataron al cuello del conejo la canasta su compañero y fueron a la ciudad a repartir la noticia.

Cuando ellos se fueron una luz cegadora apareció frente al sepulcro, el pollito miró hacia atrás y observó que la mujer estaba hincada llorando, después se puso de pie y corrió en la misma dirección que tomaron el pollito y el conejo. Cuando llegaron a la plaza principal de la ciudad la gente estaba extrañada de los regalos que les hacía aquel conejo, en la canasta sólo quedaba el huevo del pollito — Tu ahora no tienes ninguno… ten, te regreso el mío, para que tu también tengas uno — le dijo el pollito al conejo pero este negó con la cabeza y se lo regresaba con las orejas — Si, ya sé que es para mi, pero no quiero que tu te quedes sin nada… bueno, me lo voy a quedar pero… ¿Qué hay de ti? — El conejo miró hacia todos lados buscando a algo, cuando lo encontró con la vista levantó las orejas y saltando fue hasta haya, se dirigía a un hombre que usaba túnicas muy blancas, esa persona estaba con mas hombres y discutían de algo, uno de ellos puso la mano en el costado del primer hombre y todos se hincaron ante él; cuando el conejo llegó con ese hombre jaló sus túnicas con las orejas, el hombre lo miro y le sonrió, el hombre le pidió una bolsa que traía uno de sus compañeros y, para sorpresa de todos sus compañeros, de ella sacó más huevos pintados que puso en la canasta del conejo, el hombre le volvió a sonreír y el conejo regresó con el pollito.

El pollito estaba sorprendido, aquél hombre era Jesús y se acordaba del conejo — Bueno, supongo que uno no necesita ser el hijo de Dios para recordar un conejo morado — pensó el pollo. El conejo puso frente al pollito más huevos con su forma — ¿Y estos? — pió el pollo y de pronto todos los huevos comenzaron a moverse. Uno a un o comenzaron a romperse saliendo de ellos más pollitos, eran los mismos que siempre veía Rubén hasta que sólo faltó uno, aun seguía moviéndose; los demás pollitos se encogieron en hombros y comenzaron a picar el huevo hasta romperlo, de ese huevo salió el pollito que antes lloraba pero esta vez estaba contento y el pollito (el primero de todos) se sorprendió al verlo — ¿Ah? Yo… yo estoy bien ¿Y tu? — preguntó y el pollo pequeño comenzó a piar mucho — Que bueno que estés bien… ¿Eh? ¡Ah! Si, si estoy contento… lo sé, lo sé, El Señor resucitó… — El pollito pequeño busco entre los restos de los cascarones hasta encontrar una vela un poco más grande que el pollo y que tenía la misma forma que el cirio Pascual, la vela grande que esta a un lado del altar, de la capilla a la que Rubén va, con sus orejas el conejo le ayudo a sacarla — Ese es el cirio Pascual… ¿También lo agarraste? — El pollito pequeño negó con la cabeza y el cirio se encendió. Todo quedo claro.

—¡Felices pascuas!— piaron los pollitos en unísono

El pollito miro a su compañero el conejo — Entonces eso significa que tu eres…— Pero antes de que pudiera terminar el conejo afirmaba con la cabeza — Feliz pascua — Le dijo el pollito a su compañero. El conejo dio un salto hacia atrás para descubrir que debajo de él estaba la cruz de Rubén — Mi cruz — dijo el pollito, la tocó y los vientos comenzaron a soplar muy fuerte, todos los pollitos empezaron a volar para todos lados y entre esos iba el compañero del conejo aferrándose a la cruz, entre todo el viento y el choque con los demás pollitos este intentaba ponérsela y cuando lo logró, hubo una gran explosión de luz.

— ¡Rubén! —

El ambiente había cambiado por completo, el pollito ya no estaba en aquella plaza de una ciudad bíblica, donde el piso era de tierra y no de concreto, las casas seguían siendo de piedra pero ahora se le conocen como bloc y la gente ya no usaba caballos como medio de transporte, sino automóviles — Ya me voy, ahí viene mi camión — dijo Ivonne y se despidió de él de beso — ¿Qué te pasa? Andas todo ido — Rápidamente Rubén se recupero — Pio — dijo él — ¡¿Qué?! ¿Por qué le haces así? ¡Pollito! Ja ja ja — Rubén miró sus manos y ya no eran alas, vio su reflejo en el cristal de una ventana del negocio que está detrás de él y ya estaba de nuevo en su cuerpo, ya no era un pollito — Ya me voy, pollito… ja ja… pollito — se despedía Ivonne mientras se subía al camión, ella se fue y Rubén se quedó viendo en la dirección por la que el camión se fue, sonriendo y con todos los pollitos encima de él — Si, pollito… pollito de pascua —.

FIN

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Capitulo 6: Armas y Dosis http://rubenbrother.lacoctelera.net/post/2008/02/14/capitulo-6-armas-y-dosis 2008-02-14T03:09:55+00:00 Myra Magaña durante todo el tiempo que había estado en vida había reunido una gran cantidad de dinero, sus conocimientos en química farmacéutica y los conocimientos adquiridos por ser la nieta de un gran magnate vendedor de droga y dueño de más de la mitad del mercado de esta en los años en que la droga era la moda la llevaron a realizar droga sintética aun más adictiva de la conocida hasta el día de hoy elevando las ventas hasta el cielo. Las riquezas adquiridas de Myra estaban distribuidas en diferentes cuentas y negocios lucrativos, la mayoría habían quedado en México pues era el país que había elegido como hogar siendo que ella nació en él.

Myra también poseía gran cantidad de personas bajo su control, tanto mental como meramente laboral, ella había logrado reunir dos carteles del estado de Nuevo León, uno de los Estados Unidos y otros tres de Tijuana. Aun después de su muerte había dejado ordenes a seguir, todos los lideres de los carteles seguían vendiendo la droga de Myra pero esta empezaba a agotarse ya que los laboratorios clandestinos de Myra habían sido clausurados definitivamente y más de cincuenta personas entre científicos y hombres de Magaña habían sido detenidos. La fortuna de Myra era lo que ahora le interesaba a los lideres.

Días después de la muerte de Myra había comenzado una guerra sin tregua entre los distintos bandos que Myra había reunido y el estado de Nuevo León se había vuelto muy inseguro, en ocasiones lo comparaban con el mismo Distrito Federal, donde la seguridad era algo que no todos conocían. Desde entonces Power Man tuvo mucho trabajo y trabajaba en conjunto con la policía federal para frenar tal guerra que ya había cobrado la vida de 12 personas entre ajustes de cuentas y balas perdidas en lo poco que iba del mes de septiembre, como si eso fuera poco, Rubén también tenía que enfrentarse a los difíciles exámenes de matemáticas de los cuales, por no decir que no sabía nada, sabía muy poco; en español las cosas eran diferentes —Yo si sé hablar— decía Rubén cuando lo felicitaban por sus calificaciones y las clases de computación se habían arreglado, empezaban una hora después de la salida y eso significaba que en algunos días no llegaba temprano a su casa para ver la novela de las doce “Gata salvaje” — es que sale pura vieja buena — decía Rubén cuando le preguntaban la razón de que le gustará la novela; además de que el examen de computación hacía que las clases fueran presionadas pues, por todo el tiempo perdido, en menos de un mes el maestro debía enseñar todo lo que no enseñó en dos. Las cosas con Flor también eran raras, pese a que ella le prometió que no diría nada, se sentía algo incomodo cuando ella le preguntaba sobre Power Man —oye ¿Cómo le hiciste para salir del estado en el que te mantiene la droga?— Peguntó Rubén a Flor —por que me aferré a la idea de que tu no podías ser Power Man y cuando entraba en trance muy dentro de mi estaba esa duda que me hacía poner atención hasta que demostraras ser realmente él—.

Las cosas iban bien, o al menos Rubén no podía pedir que fueran mejor, hasta la aparición de una nueva banda de la que supuestamente era líder el hombre más cercano a Myra, Denisse, el cual había escapado de la cárcel y había demostrado tener una gran habilidad para los explosivos; en cierta ocasión, se deshizo de la mitad de uno de los carteles americanos haciendo explotar la bodega donde se reuniría con más personas del mercado negro para vender su droga.

Con el tiempo Denisse obtuvo mucho poder, de alguna forma tenía acceso a más kerasina y el valor de está aumentó más, algunos de los lideres anteriores socios de Myra ofrecieron unirse a él pero este los rechazaba por llamarlos traidores a la ama. El poder que Denisse demostró fue aprovechado por Power Man ya que las cosas se simplificaban, con el tiempo la única amenaza sería el bando que resistiera más los ataques de Denisse y Denisse.

Eran los últimos días de Septiembre cuando había ocurrido uno de los ataques más sangrientos, se presento en la madrugada un tiroteo entre dos bandos y la policía federal, hubo cinco muertos y dos heridos de bala conocidos, en la mañana se suscitó una persecución por el principal cuadro de la ciudad, hubo rehenes en un restaurante, matarían al jefe de la policía federal que se encargaba del caso pues se le relacionaba fuertemente con Denisse, hasta la noche donde se llevaba a cabo una nueva lluvia de balas dentro de una fabrica abandonada cerca de los limites de San Nicolás y Monterrey.

Para cuando Power Man llegó al lugar, una de las bandas ya había sido neutralizada, la mayoría habían muerto o habían sido capturados por los federales, faltaban uno que otro que aun estaba escondido así que su prioridad era la banda de Denisse y estaban justo en el lugar donde este se escondía. Los federales pensaban muy bien sus movimientos, conocían la habilidad de Denisse con los explosivos y no se iban a arriesgar a perder más gente, estaban en el lugar y momento perfecto, era ahora o nunca cuando debían detener a Denisse, el nuevo oficial a cargo ordena entrar pero cuando apenas pone un pie dentro del edificio el primer policía explota la entrada. Power Man estaba cansado, tenía que terminar rápido o sino llegaría tarde a su casa y no sabría como explicar todo. Power Man entró al edificio viejo en medio de polvo, todo en el interior estaba oscuro salvo las luces que se colaban por las ventanas, al otro lado podía ver unas escaleras, miró el suelo esperando ver algo extraño pero no vio nada, se elevo unos cuantos centímetros y se dirigió hasta la escalera, todo era silencio dentro del edificio, sólo el sonido de los vehículos oficiales se escuchaba dentro. Power Man subió por las escaleras, al estar en el segundo piso observo detenidamente la escena, le daba escalofríos estar ahí, había unos cuantos muebles de oficina viejos y una escalera del otro lado —¿Por qué no ponen las escaleras cerca?— se preguntó Rubén; flotando se dirigió hasta las otras escaleras y justo a mitad de camino escucho como una silla se caía, asustado miro hacia atrás sólo para ver como una sombra negra se le echaba encima. Power Man no gritó del miedo, se sentía algo paralizado, intentaba mover sus brazos para poder liberarse de su captor pero el miedo no lo dejaba —muérete perro— dijo la sombra y Power Man olvidó su miedo, estaba seguro de que no era un fantasma o algo así y ahora pensaba que era un tonto pues si algo le ha enseñado ser Power Man es que a los vivos es a los que se les debe tener miedo y no a los muertos. Se sentía libre, con gran fuerza se elevó nuevamente y su captor quedó colgando de él, con un movimiento de su mano lo mando al suelo y el desconocido disparó a Power Man, el muchacho se acercó a él y le apretó la mano hasta que soltó la pistola, el hombre se levantó y corrió asustado hacía las escaleras pero por la poca iluminación, el hombre cayó por ellas y lo ultimo que Rubén escuchó fue una explosión que sacudió el segundo piso del edificio. Power Man se asomó por las escaleras y vio como varios policías entraron para atender al hombre que estaba gravemente lastimado; después siguió por su camino, hasta las siguientes escaleras, comenzó a subir y observó que todo estaba aun más oscuro, a partir de ese piso ya no había ventanas y Power Man no podía ver si había más escaleras, Power Man se elevó hasta que su cabeza toco el techo, comenzó a buscar donde terminaba el techo hasta dar con otras escaleras, esta vez Power Man tocó las escaleras y una gran explosión lo aventó hasta una pared, Power Man sentía que le dolía todo el cuerpo pero se recuperó rápidamente, se puso de pie y siguió caminando hasta donde recordaba que estaban las escalera, entonces sintió que pisó algo y hubo de nuevo una pequeña explosión cerca de las escaleras por las que subió y comenzó a incendiarse el piso. La luz que las llamas emitían le ayudó a Power Man para ver que no había nada en ese piso salvo unos tanques de gas, empezó a escuchar, Power Man voló rápidamente hasta las escaleras que tenía al frente, pero la salida estaba bloqueada, golpeó el techo para poder romperlo pero al momento el edificio explotó.

Rubén salió disparado al edificio que estaba aun lado del primero, caía pegado a la pared de esta hasta que se recuperó, tenía heridas en su rostro, apenas podía respirar y mantener el vuelo, vio una ventana que estaba cerca y se metió por ahí. En el momento las luces del lugar se encendieron, había maquinas que Rubén no conocía llenas de polvo, a ambos extremos de la habitación había escaleras, las del lado izquierdo iban hacia abajo y las otras iban para arriba, cercas de las ultimas estaba un escritorio y una gran silla negra que le daba la espalda y era lo único que no era viejo en ese lugar. De pronto Power Man tenía láser sobre su cuerpo, sabía que eran miras de algunas armas y descubrió que procedían de personas detrás de las viejas maquinas. De detrás de una de ellas apareció Denisse.

—Al fin estas frente a mi ¿No es así?—. Dijo Denisse aplaudiendo

—Era cuestión de tiempo — contestó Power Man —La fortuna de Myra volvería loco a cualquiera así que sólo debía esperar a que se destruyeran entre ustedes.

— Más sin embargo— dijo Denisse mientras caminaba hasta el escritorio — Sabía que de algún modo tu llegarías hasta esa persona, en este caso yo, pero como yo soy más inteligente…—

— Si fueras inteligente— interrumpió él — si fueras inteligente sabrías que las balas no me hacen ni cosquillas —

— Lo sé, así como sé que ni mis explosivos te han matado. Entonces te preguntaras ¿Para que quiero apuntarte? Bueno, yo sólo sigo ordenes— terminó de decir Denisse con una gran sonrisa en su rostro que demostraba cierto orgullo

— ¿A qué te refieres?— Preguntó Power Man sin entender pero demostrando que no le interesaba, entonces la silla dio un giro demostrando a quien la ocupaba.

Power Man dio un paso adelante algo alarmado al ver a la persona que ocupaba esa silla y los hombres que le apuntaban dispararon, esta vez sintió que las balas chocaron con más fuerza que antes y le habían causado una pequeña herida. Nuevamente se sentía encerrado en una pequeña caja, sabía que dentro de su cuerpo corría de nuevo kerasina y el miedo de volverse a poner rosado e incontrolable le invadía todo su cuerpo, comenzaba a sudar, veía fijamente a los ojos de esa persona que estaba en la silla —Hola, mi amor ¿Ya tan pronto me olvidaste?— Dijo la sensual voz de Myra Magaña mientras sostenía la cabeza de Teresa en sus brazos, de su boca escurría sangre de la cual Power Man estaba seguro eran de esa muchacha, su traje blanco estaba manchado también de sangre y su cínica sonrisa no se borraba de su rostro.

Para el momento en que Myra descubría que aun seguía con vida, la policía había podido entrar a la abandonada fabrica, había neutralizado a muchos de los hombres de Myra pero aun faltaba lo más fuerte.

Power Man se dio la vuelta y apenas iba a dar un salto para salir del lugar y no entrar en el trance hipnótico de Myra —Detente, Power Man— dijo Myra y él obedeció —demasiado tarde— dijo Rubén —así es, amor, date media vuelta— Power Man se dio la vuelta para estar frente a Myra —Te has de preguntar la forma en que yo sigo con vida ¿Verdad? Bueno, cuando eres dueño de una familia como la mía tienes que tener contactos en la policía y precisamente el hombre que me disparó estaba bajo mi control desde hace mucho tiempo. En pocas palabras, todo fue planeado— Desde atrás de las maquinas salieron los hombres y entre ellos estaba el policía que le había disparado a Myra —Además de él hay más de mis hombres en el servicio forense que se encargaron de llevarme a cualquier otro lado fuera del alcance de la policía plantando un cuerpo diferente — continuo diciendo Myra.

En ese momento, los policías federales entraron al lugar apuntando sus armas y ordenando tiraran las armas, pero nadie obedecía las ordenes, los hombres de Myra abrieron fuego en contra de los federales que también comenzaron a disparar, a Myra Magaña se le salió la situación de control por un momento, desde el interior de Rubén pasaba las palabras “Power Man” como antes, Rubén dio media vuelta y dio un salto fuera del edificio. En medio de la lluvia de plomo Myra subió las escaleras que la llevarían al exterior del edificio acompañada por Denisse, este hombre hablaba por su celular para que unos minutos después apareciera un helicóptero, este se alejó lo suficiente del segundo edificio y explotó. La explosión provocó que las calles cercanas fueran cerradas y que muchos de los negocios fueran evacuados. El helicóptero de Myra daba vueltas en el lugar hasta descender sobre el patio de maniobras de la fabrica a donde la policía aun no había llegado y justo por donde Power Man corría para salir de ahí. Myra bajó del helicóptero —Es imposible que huyas de mi amor — De nuevo Rubén y Myra estaban cara a cara, antes de que Myra le diera otra orden Rubén se tapó los oídos con los dedos y corrió a esconderse detrás de un camión abandonado, la policía llegaba al lugar y se ponía en lugares seguros apuntando a Myra —¡Rubén!— gritó la voz de Flor y Rubén salió de su escondite para ver que Denisse sostenía a Flor apuntándole en la cabeza, alrededor de Myra también estaban las chicas de Myra apuntándose a ellas mismas bajo el rostro —si los policías disparan una sola bala, dispárense ustedes— ordenó Myra —Si Power Man no viene a la cuenta de diez, Denisse, dispárale a Flor— Flor estaba llorando y Myra comenzó a contar.

Al llegar al número ocho Power Man empezó a caminar hasta donde estaba Myra, al ponerse cerca de ella la mujer pelirroja tomo su arma que es una ametralladora disparando repetidamente a Rubén en el pecho lo cual lo mandó al suelo y con una herida que le dolía mucho —maldita sea ¿Por qué me duele?— Myra sonriendo golpeó a Rubén en el estomago y ahora le salía sangre de la boca. Myra se agachó hasta donde estaba Rubén y lo levantó del cuello de la playera —vamos, amor, es hora de irnos—. Rubén subió al helicóptero pese a su voluntad, lo acompañaron Myra, Denisse, Flor y las chicas de Myra, Rubén jamás se imaginó la capacidad tan grande de un helicóptero — ¿realmente le cabe tanta gente o se me hace demasiada por efecto de la droga?— pensó —Espera un momento ¿Dónde esta la caja?— Rubén ya no se sentía como antes, encerrado en una pequeña caja y se daba cuenta de que tampoco reaccionó al ver a Flor amenazada y por su mente volvió a pasar las palabras “Power Man”.

El helicóptero los llevo a la misma casa donde había estado viviendo Myra, las chicas de Myra bajaron primero y después lo hizo Denisse con Flor, una de las chicas de Myra tomo las armas de las demás y las guardo dentro de una caja de madera, Denisse se esposo a Flor y caminaba hacia las escaleras de emergencia, Myra bajo del helicóptero y después lo hizo Power Man, vio que la situación estaba un algo favorable así que no la podía desaprovechar, sólo no debía caer en el poder de Myra del cual estaba saliendo, Rubén corrió hasta donde estaba Denisse con Flor, el hombre se apresuró a sacar su arma pero Rubén lo golpeo, tomó por la cadena las esposas y las rompió liberando a Flor, Myra sacó su arma —¡Detente, Power Man!— ordenó Myra mientras le apuntaba con el arma pero Power Man no reaccionó a sus ordenes, ella comenzó a disparar y Rubén corrió para tomar a Flor y saltar desde el techo de la casa, Rubén puso en un lugar seguro a Flor y después regresó.

Denisse comenzó a disparar también —Mata a las chicas— ordenó Myra pero antes de que Denisse pudiera cumplir la orden Power Man lo golpeo tan fuerte que lo dejó inconsciente, las chicas de Myra ya habían llegado a un lugar seguro y fueron recibidas por Flor. En el aire apareció un segundo helicóptero y comenzaron a bajar por medio de cuerdas varios hombres federales — Este es el fin, Myra— Myra le sonrió sensualmente — Eso crees tu, me encerraran y después saldré…— El sonido de una bala interrumpió lo que Myra decía, ella cayó de rodillas al suelo con una herida de bala en la cabeza, Rubén volteo a ver a los federales, sabía que ninguno podía disparar pues no tenían ordenes, pero cuando el individuo que disparó se acercó dijo las palabras — Eso te pasa, perra infeliz, por haber matado a mi hija Teresa— y volvió a disparar al cuerpo de Myra Magaña.

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Enojada! http://rubenbrother.lacoctelera.net/post/2008/02/10/enojada- 2008-02-10T22:55:12+00:00
Creo que sale muy grande!

Aquí está otro link:
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Capitulo 5: Kerasina http://rubenbrother.lacoctelera.net/post/2008/02/10/capitulo-5-kerasina 2008-02-10T22:40:14+00:00

Rubén se dejó caer de rodillas al suelo, todo le daba vueltas —¿Qué me inyectaste?— preguntó y Myra no dejaba de sonreír —Vamos, querido, levántate— esa misma voz de hace un momento le ordenaba algo que iba en contra de su voluntad pero él se resistía —No te resistas, te inyecté kerasina, es una potente droga sintética que yo misma hice y controla tus impulsos nerviosos y parte de tu cerebro para que hagas caso de lo que yo digo, no cualquiera te puede dar ordenes, necesita saber algo de hipnotismo para hacerlo—. Rubén aun no se ponía de pie por completo y su vista se iba perdiendo hasta que ya no vio nada hasta que cayó al suelo.

Rubén estaba dormido sobre una gran cama en una habitación enorme, el cuarto era mucho más lujoso que el anterior, dentro había un pequeño bar en una de las esquinas mientras el resto de las paredes tenían espejos cosa que le daba la impresión de mayor amplitud al cuarto. También había algunas pequeñas fuentes y el suelo estaba tapizado de una alfombra roja. Myra entro a la habitación por una de las tres puertas que había, vestía un diminuto traje y portaba un control remoto en su mano derecha, apunto el control a una pared y automáticamente se abrió para dejar ver una gran pantalla plana donde se transmitían las imágenes de Power Man en los noticieros, Myra se llevó su mano a su entrepierna y comenzó a darse un poco de satisfacción — Tu único defecto es tu enorme panza, pero que importa con tu fama, querido— Myra da media vuelta para ponerse frente a la cama cuando alguien llama a la puerta —entra, Denisse— a la habitación entró el asistente de Myra con una cámara de video, la colocó frente a la cama y la encendió, en la pantalla donde antes se transmitían las imágenes de los noticieros ahora estaba la imagen del dormido Rubén — debo ponerle su traje— dijo Myra y se acerco al muchacho para colocarle los lentes y el paño —No aguanto— y Myra subió a Rubén —Despierta, amor— Rubén despertó y se sorprendió de ver a esa voluptuosa mujer sobre él —Oye…— Rubén intentó moverse pero su cuerpo no respondía de nuevo se sentía encerrado en una pequeña caja pero aun podía mantener la habilidad del habla —Muévete, déjame en paz— gritó Rubén —¿No te gusta amor? Eso no dice tu amiguito que está muy duro— respondió Myra —tu haces lo que yo quiero y yo quiero que me lo hagas, vamos, bésame en los pechos— Rubén empezaba a moverse para seguir las ordenes en contra de su voluntad, su cuerpo no reaccionaba —¡Alto!— Myra volteó y vio que Flor entró a la habitación atraída por los gritos de su compañero de clase —¿Pero que dices? Si tu compañero lo disfruta ¿A que hombre no le gustaría estar en su lugar?— Flor se intentó acercar hasta la cama pero Denisse la detiene — Pero él no quiere — Flor golpea a Denisse en el pecho pero no consigue ningún resultado después el hombre le regresa el golpe y ella cae al suelo — Muy bien, Denisse— Myra regresa la vista a su victima quien estaba rosado —Vamos, amor— le dice Myra — no es para tanto, cálmate— Pero en esta ocasión Rubén no regresó a la normalidad —¿Qué sucede?— Rubén se elevó arrojando a Myra sobre la cama, su furiosa mirada estaba puesta sobre Denisse quien sentía un enorme miedo, Flor se recuperaba y veía todo sorprendida de ver a Rubén volar; Denisse salió de la habitación corriendo y Rubén fue detrás de él, fuera de la habitación había un pasillo con unas tres puertas, Denisse apenas estaba entrando en una de ellas cuando Rubén lo alcanzó con un puñetazo en el rostro que lo dejó inconsciente, Myra salió de la habitación con Flor en sus manos y la boca tapada — ¿Dónde están todos? ¡Traigan kerasina! — De pronto unos dos hombre trajeados aparecieron al final del pasillo, ambos traían armas cortas y uno de ellos un frasco grande de un liquido transparente, Rubén rosado estaba entre ellos y Myra —¡Dispárenle kerasina, imbeciles!— El hombre que tenía el frasco lo dejó sobre una mesa mientras el otro comenzaba a dispararle a Rubén, Flor mordió la mano de su opresora y esta la soltó, Flor comenzó a correr hacía el otro lado del pasillo hacía donde había otras dos puertas y una de ellas daba al patio, otro hombre de traje salió para obstruirle la salida a Flor pero ella se detuvo el hombre golpeo a Flor y ella cayó al suelo. Por el grito de Flor, Rubén miro hacía atrás y fue corriendo para golpear al hombre, las balas de los otros tipos chocaban contra la espalda de Rubén y arrastrándose Flor entro en la puerta anterior; dentro de la habitación estaban varias muchachas que traían el mismo traje que ella, estaban desconcertadas y temerosas por el sonido de afuera, Flor miro hacia todos lados hasta ver un teléfono celular lo tomó y miro a las jóvenes —¿Tiene saldo?— la dueña del celular negó con la cabeza y Flor aventó el celular —¿Para que quieren un celular sin saldo?— Una de las muchachas se acerco a ella lentamente ofreciéndole otro teléfono —Mira, aquí está el mío, si tiene saldo ¿Llamaras a la ama para que nos ayude?— Flor le arrebato el celular a la temblorosa mujer —¿La ama? No sabes lo que dices— ella comenzó a marcar —¿Policía?— Myra entró en la habitación con una pistola en mano y las demás jóvenes se alegaron al verla y corrieron a abrazarla pero ella aventó a todas al suelo — Pinche mocosa… ¡Deja ese teléfono!— Myra apuntó su arma contra Flor y ella se aventó del otro lado de la cama que había en ese habitación, Myra disparó sin darle a su blanco.

En el pasillo Rubén ya había acabado con todos sus agresores, su ropa estaba agujerada por los impactos de las balas entonces fue cuando vio salir a las jóvenes de la habitación llorando —La ama es mala— decían. Rubén camino hasta la habitación y encontró a Myra golpeando a Flor que ahora sangraba de la boca, Myra iba a propinarle un nuevo golpe y Rubén la detuvo, ahora él amenazaba en dar un golpe pero se detuvo en seco justo frente al rostro de una alterada Myra —ja-ja ¡Vamos, amor! ¡Golpeame!— Rubén entonces atestó un golpe en la mejilla de la pelirroja mujer y la aventó al suelo — ¡Pendejo! ¿Cómo golpeaste a una mujer?— dice Myra mientras se limpia la sangre de su boca manchándose de labial toda la barbilla —Usted lo ordenó— dijo Rubén que aun estaba rosado. Myra reía a carcajadas —Perdona, amor, olvide que las balas que te dispararon contenían kerasina— Myra se levanta y toma a Flor, la recuesta sobre la cama y sale de la habitación acompañada de Rubén, el pasillo estaba lleno de sangre y tenía a tres hombres en el suelo — sigamos en lo que nos quedamos —. Flor se despertó en un minutó, miro el celular en el suelo y lo tomó, vio que la llamada que hizo a la policía aun no estaba finalizada —lo hemos escuchado todo, rastreamos la llamada, vamos para allá en seguida—.

Nuevamente Myra recreó la escena anterior, otra vez estaba lista y Rubén sobre la cama, la puerta se abrió bruscamente —¿Ahora qué?— preguntó molesta Myra a uno de sus hombres — Ama… la policía, toda la manzana está rodeada— Myra se levanto rápidamente diciendo muchas palabras altisonantes, se cambió y se puso un vestido negro y colocó una pequeña arma de fuego entre sus pechos, rápidamente se dirigió a la habitación donde había dejado a Flor y abrió la puerta de una manera brusca pero Flor ya no estaba dentro ni el celular. Myra salió al patio, se dirigió a la puerta principal y el fuego se detuvo, uno de los oficiales se aproximo a ella con gran cuidado — Señorita Myra Magaña, está detenida por…— Myra disparo en la frente del hombre y cayó al suelo, uno de los policías más cercanos tomó su arma y disparó contra Myra y ella cayó al suelo y con eso, la furia de Power Man que veía todo desde la ventana, despertó aun más.

Rubén dio un salto al suelo, los perros le ladraban pero ni si quiera oía los ladridos, con un nuevo salto se puso sobre la pared de la casa, los policías se alegraron de verlo pero estaban sorprendidos por su color rosado —¡Power Man nos ayudará!— dijo uno de ellos pero Power Man se lanzó sobre el oficial que disparó a Myra y lo golpeo ante el asombro de todos —¡Disparen!— uno de los oficiales mayores dio la orden y el fuego se abrió contra Power Man al cual no le causaba ni un efecto. Power Man voló hasta colocarse de nuevo en la barda, cerró sus puños y las esferas de energía aparecieron — ¡Salgan! — gritó Flor desde el interior de la casa y todas las chavas que Myra poseía salieron de la casa a la calle, los policías las empezaron a ayudar y verificar que estuvieran bien mas sin embargo ellas traían consigo armas de fuego pequeñas y comenzaron a disparar en contra de los oficiales.

Myra se puso de pie y estaba riendo, guardó silencio un momento y con una gran ira miró a Flor y la muchacha corrió, lentamente Myra saco su arma — No sé como escapaste de la droga— apuntó a Flor — pero ya me diste muchos problemas — Myra dispara a un blanco seguro —¡Rubén!— gritó Flor cerrando los ojos.

En medió de todo eso y al no sentir ningún dolor, Flor abrió los ojos para observar que Rubén se había puesto en el camino de la bala y esta había topado en su pecho que estaba sangrando, el rosado en su piel estaba aun mas marcado, se acercaba mas a un color morado y Flor podía sentir toda la energía que salía del cuerpo de Rubén, este camino hasta donde la pelirroja y ella le ordenaba detenerse más el no respondía a sus ordenes, con su mano tomo la pistola y se la arrebató a Myra, la apretó y la doblo como si fuera una hoja de papel y la aventó lejos —¡Dispárenle a la mocosa!— grito Myra y todos los presentes cercanos abrieron fuego hacía Flor, inclusive los policías ya que las demás jóvenes de Myra habían atacado con kerasina.

Para Rubén el tiempo pasaba muy lento y sus pensamientos muy rápido, por una parte muy dentro de él sabía que debía proteger a Flor de las balas pero su cuerpo no le respondía, por otra parte un poco más grande se escuchaba la voz de Myra diciéndole que disparará pero el no tenía una pistola para hacerlo y el resto de su cerebro no le importaba lo que pasaba, excepto que le hicieran daño a Flor o a cualquier otra mujer y era esa parte la que lo tenía en ese color, de alguna forma todo se conecto dentro de él haciéndolo reaccionar abriendo los brazos y expulsando mucha energía y alrededor de Flor y de él se dibujó una gran esfera de color verde sobre la que chocaron las balas.

La gran energía liberada por Rubén no fue algo que pasó desapercibido pues a alguien más observaba tal energía con mucho interés lejos de ese lugar — Su aparato a demostrado sólo una pequeñísima parte de su poder—. Rubén tomo a Flor y voló para ponerla sobre el techo de la casa, este regresó a una lluvia de balas pero no le hacían nada, muchas de ellas contenían kerasina sabía que no aguantaría mucho pero, tal vez por mucha suerte, el oficial al que había golpeado se levantó, apunto su arma contra Myra y al verse indefensa de él sólo gritó —¡Detente!—. El oficial disparó, la lluvia de balas se detuvo de inmediato y Myra cayó herida de bala sobre su espalda en medio de lo que alguna vez fue su casa. Flor miraba desde el techo aliviada de que todo haya acabado.

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CAPITULO 4: Demonio Mediático http://rubenbrother.lacoctelera.net/post/2008/02/06/capitulo-4-demonio-mediatico 2008-02-06T03:18:55+00:00

A finales de los años ochenta en el viejo continente la noticia que estaba en las primeras planas de todos los periódicos y sobre todo los londinenses, estaba la noticia de la caída de una de las criminales más grandes en la historia del mundo entero. Myra Magaña, la demonio pelirroja mas sangrienta, era el icono más oscuro de la crueldad y el sexo retorcido; ella junto a su novio fueron detenidos mientras enterraban el cuerpo del cual sería su ultima victima, la pequeña Anne de apenas doce años de edad quien había sido violada y asesinada de una manera brutal en verdaderas orgías de sangre, sus gritos de sufrimiento fueron grabados para la diversión ulterior de magos oscuros quienes usaban los gritos en ceremonias satánicas.

A Myra Magaña se le vinculaba con la desaparición de siete menores de edad que habían tenido alguna mención especial entre los medios, le gustaban los famosos. Su rostro ante las cámaras de televisión y prensa jamás será olvidada por el pueblo londinense quien al preguntarle como se declaraba por los crímenes de los que era acusada ella sólo decía —Sea lo que sea, yo también lo hice—. Después tantos años en la cárcel murió la mujer que había atormentado a toda una nación y apenas solo unos cuantos renglones fueron dedicados a tal noticia.

En el otro lado del mundo tal noticia pasaba como si nada, nadie recordaba los crímenes atroces de tal mujer y mucho menos sospechaban de que ella acababa de morir, tal vez Power Man la hubiera combatido si eso hubiera pasado en estos tiempos y habitara en México pero ahora su preocupación una banda de crimen organizado que, por la forma de operar, Rubén la llamó “familia” pues era una banda de delincuentes que controlaban el mercado de la droga, habían sospechas de muchos ajustes de cuentas a su nombre y ya habían tenido una guerra de poder con otros altos mandos del mercado negro. Por todos lados se rumoraba que tal familia estaba involucrada en el secuestro de varias jóvenes menores de edad y el caso mas conocido fue el de la menor Teresa de 16 años de edad la cual fue levantada en un centro comercial del municipio de San Pedro y desató una lluvia de balas entre dos bandos, se presume que ambos secuestraron a tal joven por ser la hija de uno de los altos mandatarios de la policía estatal quien ya había detenido a varios de ambos bandos.

Power Man estaba tras la pista de la familia, todo era muy confuso y prefería dejarle las cosas a los agentes federales al final de cuentas ese era su trabajo, sin embargo la policía estatal solicitó su ayuda por que creían que estaban fuertemente armados, pese a que Power Man había aceptado ya se estaba arrepintiendo. Durante ese tiempo ya había enfrentado a muchos criminales y encerrado a otros tantos, la fama que ya poseía este muchacho creció enormemente pues ahora ya tenía un nombre.

Sábado en la noche, Rubén prefería estar en el mercado que se pone por su casa con sus amigos que en este edificio abandonado ubicado sobre la avenida Colón, por ahí pasaba cuando iba a casa de su abuela y desde que tiene uso de razón ese edificio nunca ha sido usado para nada, sus padres le decían que antes había muchas oficinas en ese lugar. La manzana que ocupaba ese edificio estaba rodeado de policías estatales preparados para abrir fuego, mientras Power Man subía lentamente las escaleras hacía el ultimo piso, lentamente observaba como en la oscuridad había tres personas —Bienvenido, Power Man— dijo una voz ronca desde la oscuridad — tu piensas que he estado corriendo de ti, pero realmente te hemos traído a una trampa — Power Man guardaba silencio y comenzaba a caminar en dirección de la voz — ahora, muchachos— los otros dos compañeros prepararon armas que Power Man no podía ver, se activó la primera. Power Man recibió un fuerte impacto sobre el pecho, una gran explosión ilumino un poco el lugar, vio que la tercer persona cargaba un arma que sólo había visto en video juegos y parecía una lanza granadas. Power Man cedió unos pasos atrás y después de la explosión y en medio del humo se escuchaban sólo las carcajadas de los desconocidos. Cuando el humo se disipó ya no estaba Power Man, el hombre de la voz se quedó desconcertado y uno de sus hombres fue aventado al suelo —¡Detrás de ti!— dijo el hombre y su compañero volvió a disparar su arma pero Power Man la esquivó. Desde afuera los estatales veían lo que pasaba y se preparaban para entrar.

Después de repetidas explosiones que destruyeron el ultimo piso del edificio los estatales subieron para encontrar que los tres sospechosos estaban en el suelo algo golpeados y que Power Man no tenía ningún rasguño. Power Man estaba sentado cerca de la esquina del edificio, miraba fijamente hacía la línea del metro —¿Está todo bien?— y pone su mano sobre el hombro del muchacho haciéndolo temblar —¿Qué paso?— Power Man se paro y se alejo de la orilla — nada, sólo que le tengo miedo a las alturas — el hombre empezó a carcajear —¡Cállate! Ya sé que parece ridículo pues puedo volar, pero si, tengo miedo a las alturas— decía molesto Power Man mientras se acercaba a la otra orilla — ya todo terminó aquí, es mejor que te vallas ¿No?— el policía se fue riendo. Power Man estaba apunto de emprender el vuelo cuando volteo hacia atrás a echar un ultimo vistazo y descubrió en el lugar una tarjeta de presentación en color rosa, la tarjeta sólo tenía una dirección y desprendía el aroma de un perfume extraño que le provocó dolor de cabeza a Power Man, la guardó en su bolsa y se fue.

Al día siguiente Power Man detenía a otros maleantes que intentaron secuestrar a la doceava menor y encontró que ellos tenían la misma tarjeta de presentación. Power Man decidió investigar eso. Ese mismo día ya no lo pudo hacer y el lunes tampoco pero sus apariciones en pantalla estaban despertando el interés de alguien —¡Que fama tiene ese chico! Yo lo quiero, Denisse— Dijo la voz sensual de una mujer mientras un hombre le acercaba una copa —Lo tendrá, ama—. El martes, Rubén tuvo toda la tarde para investigar la dirección de la tarjeta pero precisamente tuvo que asistir a un altercado en un banco, donde los policías habían rodeado el banco pero los criminales tenían rehenes dentro. Power Man no sabía como meterse al banco, odiaba estar en situaciones como esta, volteaba a ver a los policías y nadie le decía nada todo se lo dejaban en sus manos así que tenía que pensar en algo. Lentamente comenzó a caminar hasta la puerta del banco, como las puertas del banco eran de cristal los ladrones lo observaban cautelosos —¿Qué pretendes?— dijo uno levantando su arma en dirección de Power Man; las puertas del banco se abrieron automáticamente y Power Man pasó.

Dentro del banco había gente tirada en el suelo con las manos sobre la cabeza además de los cinco ladrones que amenazaban a todos con armas largas —Ya se les acabó el show…— Dijo Power Man mientras veía a los rehenes, realmente no sabía como le iba a hacer — Ya les cayó el chahuistle— todos los criminales comenzaron a reír uno de ellos toma a la cajera del banco, se la pega al cuerpo y le pone el cañón de una pistola más pequeña en la sien —¿Y qué vas a hacer? Cualquier movimiento incorrecto y ella se muere— Olfateó el pelo de la muchacha, lentamente bajó el cañón de la pistola hasta ponerlo un poco más debajo de la cintura — Pero antes me cojo a esta vieja— Power Man sentía una sensación extraña que le recorría todo el cuerpo, el criminal continuó hasta llegar al fin de su pequeña falda, la cajera comenzaba a llorar cerrando los ojos, la sensación poco a poco se convertía en cólera, Power Man sentía un gran odio por ese hombre, no podía imaginar que el hombre continuara pero lentamente aquel hombre subía la falda de la cajera, Power Man supo que el criminal había llegado a un lugar prohibido cuando la cajera apretó sus ojos con tanta fuerza, quería gritar pero su acosador tenía su otra mano en su boca, entonces esa sensación dentro del cuerpo de Power Man explotó; moviéndose a una velocidad que ni él mismo se imaginaba y golpeó tan fuerte al individuo por un costado que sintió como las costillas se quebraban y no le importó si el tipo moría, eso era lo menos que merecía aquel pervertido. El hombre cayó al suelo y sus compañeros prepararon las armas para atacar a Power Man y abrieron fuego, Power Man se movió rápidamente para no ser tocado por las balas y movió uno de los escritorios para cubrir a dos de los rehenes, nuevamente a gran velocidad golpeó al segundo criminal que estaba mas cerca mientras los otros tres continuaban disparando, la gente gritaba, uno de los hombres que trabaja en el banco se paro y movió los brazos de uno de los asaltantes y lo tumbó al suelo, su compañero más cercano dirigió su arma para dispararle al individuo pero Power Man ya estaba a su lado propinándole una lluvia de golpes; aun quedaban dos y uno de los rehenes era quien controlaba la situación del cuarto criminal, la policía entró rápidamente y el quinto criminal disparó a uno de ellos matándolo en el acto, el criminal estaba dentro del cuarto de seguridad, levantó a una rehén la aventó contra el cristal y le disparó en la nuca, esta resbaló lentamente manchando el cristal de sangre, nuevamente el criminal levanto a otra rehén y la aventó contra el cristal y apunto su arma, la muchacha aparentaba tener unos 22 años, su pelo estaba lacio y de color negro, de alguna forma esa mujer le era muy atractiva a Power Man — Deténganse o la mato— Power Man miro fijamente a los ojos del criminal y por su expresión sabía que decía la verdad, no le importaba derramar tanta sangre, Power Man contuvo la respiración un momento y rompiendo la ventana del edificio salió del lugar. Todos los estatales quedaron contrariados por la reacción de Power Man y el criminal al ver sus rostros comenzó a reír — Ja-ja ¿Ese es su héroe? Me dan lastima. Ahora, será mejor que me den… — inesperadamente la pared detrás de el criminal se desplomo, cuando los policías miraron detenidamente pudieron ver que fue Power Man quien tiró la pared. La situación estaba bajo control.

Power Man aun sentía esa rabia, recordaba aquel momento en que ese tipo había puesto su manos sobre el cuerpo de la muchacha y su ira crecía, cuando caminaba sentía una molestia en la ingle, fue al baño de una gasolinera cercana para ver que había pasado, tal vez se había lastimado, cuando entro miró el reflejo en el espejo y se dio cuenta que el color de su piel había cambiado levemente, era rosado, froto su mano izquierda sobre su brazo derecho y le causo la misma molestia que en la ingle. Estaba completamente rosado y no sabía por que.

En los siguientes días de la semana se presentaron varios casos similares en diferentes lugares y cada vez que uno de los criminales había violado o tocado a una mujer a Power Man le pasaba lo mismo, se volvía rosado como si fuera por efecto de la fricción como sería el caso de su ingle, además que cuando le sucedía perdía algo de conciencia y no recordaba mucho sólo aquel odio con lo cual iniciaba todo y que no le importaba hacer lo que fuese ni sacrificar nada, no importaba si el moría en ese momento o el mundo se destruía pero nadie podía tocar así a una mujer. Todo el tiempo que tenía libre intentaba explicar esa situación pero no podía —¿Me pasará lo mismo si la mujer si quiere? Yo creo que son situaciones diferentes, en todas estas los malditos perros lo hacen sin ni siquiera pedir permiso, las intentan violar y eso no lo puedo permitir, no es lo mismo ver una película porno a esto, esto sólo es placentero para esos desgraciados—. Miraba el cielo intentado ver la respuesta en ese lugar pero nada, un joven le habló para entregarle un volante y debido a eso decidió meterse a su casa, no conseguiría nada allá afuera, miró el volante el cual lo invitaba a una tardeada en la capilla de Metroplex, una colonia que estaba pegada a Los Robles, la colonia donde vive Rubén; en el volante venía la imagen de Jesucristo pero no le interesaba, él ya era catequista y una vez que entrará a clases normales en la prepa tendría que dejarlo, arrugó el volante y lo tiro.

Después de acabar con los cursos propedéuticos había una semana libre y Rubén estaba en su ultimo sábado antes de entrar a la prepa y tenía que estar lidiando con otro secuestro. Power Man iba detrás de una camioneta lobo color negra donde presuntamente iba la persona secuestrada, esta vez era una chava. Power Man alcanzó la camioneta y logró detenerla oponiéndose al movimiento desde el frente, golpeó el cristal hasta quebrarlo mientras los secuestradores le disparaban inútilmente, después de romperlo golpeó al conductor en el rostro desmayándolo, su compañero salió del vehículo corriendo y Power Man lo alcanzó y lo golpeo en la nuca, la mujer dentro de la camioneta gritaba pidiendo auxilio, Power Man dio media vuelta y escucho de nuevo la voz de la mujer —¿Déjame, pervertido! ¡No… ¡ ah… déjame…— Power Man volvió a sentir esa cólera corriendo todo su cuerpo, cerró sus puños y los apretó con gran fuerza, dejaba liberar mucha energía de su cuerpo y en sus puños se dibujaron dos esferas de energía, lentamente caminó hasta la camioneta, quito la puerta de esta por la fuerza y la mandó volar, de igual manera quito el asiento del frente y vio que la mujer tenía la falda levantada dejando ver sus partes mientras el tipo tenía su mano ahí, la mujer era de unos 25 años de edad, muy guapa de tal manera que Rubén entendía por que al tipo le gustó más no aprobaba los medios para poseerla; Power Man golpeó el techo de la camioneta, el tipo que estaba dentro se asustó mucho, inclusive la mujer pero eso no le importaba a Power Man, le agradaba que le tuviesen miedo, se metió en la camioneta, voló el techo de esta y levantó al tipo en el aire, lo miraba a los ojos, su mirada demostraba miedo mientras que la de Power Man demostraba un profundo odio — Da gracias a Dios que no me haya dado poderes como rayos láser en mis ojos por que sino ya te hubiese matado, pendejo— Power Man se elevó un poco, hizo su puño para atrás y golpeó al secuestrados en el estomago mandándolo hasta otro vehículo detenido en una orilla de la calle. La policía llegó para atender a la mujer pero ella se paró de inmediato se acomodó de nuevo la ropa, abrazó a Power Man y le dio las gracias —Te debo mi vida— dijo la mujer a un Power Man que estaba rosado — te doy lo que quieras, tómame, soy tuya— ella se puso delante de Power Man y acercó sus grandes pechos y lo rosado desapareció de inmediato, excepto lo de su ingle, Power Man estaba nervioso por la propuesta —No… no se preocupe, no me debe nada… es mi trabajo— Ella insistió mas pero Power Man se negaba —Bueno, tu sabes, soy tuya cuando quieras, sólo háblame — La mujer puso una tarjeta de presentación dentro de la bolsa de la camisa de Power Man y le besó en la oreja, la mujer era muy guapa, con grandes atributos, de pelo largo liso y pelirroja y muy llamativa a la vista de Rubén, sobre todo por que le gustaban mucho las mujeres de pechos grandes y tenía una debilidad por las pelirrojas. Rubén quería contar lo sucedido a sus amigos pero ellos jamás le creerían.

Cuando llegó la hora de dormir, Rubén sacó todo lo que había en su bolsa, estaba la tarjeta de presentación de la mujer y un volante de la misma tardeada que le habían dado días atrás pero como estaba muy cansado no hizo caso a nada y los hecho a su cajón. Llegaría el día en que Rubén tenía que regresar a la esuela, mientras caminaba desde la avenida Universidad unos cuantos minutas antes de que saliera el sol escuchaba como los demás estudiantes hablaban sobre que Power Man estaba en la prepa 16, muchos creían, otros no y otros pocos no creían en Power Man definitivamente, Rubén pensó que reconocerían su mochila ya que había salido con ella en la tele la primera vez que peleó cerca de la prepa en el mismo parque por el que ahora pasaba pero se dio cuenta de que más de un estudiante poseía una mochila similar a la de él. Llegó al salón y este ya no estaba marcado con el numero 3 ya que alguien había quitado ese letrero de la puerta, miró a todos sus compañeros que seguían siendo los mismos aun cuando los dos maestros de los cursos advirtieron que iban a ser reubicados en otros grupos y observó que ni Flor ni Rebeca habían llegado, se sentó en su lugar de siempre y esperó a que empezara la clase.

Después de un día algo cansado con un maestro de matemáticas las primeras tres horas de la mañana y las otras dos una maestra de español, salió queriendo comprar algo para comer pero no tenía tanto dinero, Flor lo acompañó hasta donde era acostumbrado junto con Mónica y Laura y notó la presencia de varios tipos trajeados que le recordaban a matones, gente narcotraficante, pero no les hizo mucho caso. Durante toda la semana fue igual, tres horas de matemáticas en la mañana y otras dos de español, corrió el rumor de que tal vez tenían que ir a clases de computación por la tarde y era algo que a nadie del salón les agradaba significaba gastar más en camiones, salía teniendo hambre y los mismos señores trajeados estaban ubicados en el mismo lugar.

No fue hasta el miércoles de la siguiente semana que Rubén tuvo que ir a la torre de rectoría, ahí es la dirección general de todas las preparatorias y facultades de la Universidad e Nuevo León; a dejar los papeles de inscripción definitiva, ese día llovía pero eso fue lo que menos le importó cuando vio a Flor en rectoría, pidió acompañarla pero ella se negó pues se disculpo diciendo que tenía muchas cosas que hacer. Rubén vio que ella subía a una camioneta lujosa con varios de los tipos trajeados que estaban en la prepa. Al día siguiente Rubén notó extraña a Flor, como si estuviese ida y lo mismo opinaron sus amigas, el viernes fue peor pues se quedó dormida varias veces en clase y aun cuando alguno de sus compañeros le gritaba cerca de la oreja se despertaba. Rubén empezó a preocuparse. Al salir, vio que Flor de nuevo subía a la misma camioneta y Rubén decidió seguirla como Power Man.

La camioneta guió a Power Man hasta una casa lujosa, tal vez era en San Pedro, pero no estaba seguro. Flor entró a esa casa junto con los tipos trajeados, Power Man entró al gran patio de la casa, el pasto verde resaltaba con las blancas paredes de la casa esta brillaba como si tuviera luz propia; Rubén se acerco a una gran ventana para ver hacia el interior pero las cortinas le estorbaban a la vista, escucho que alguien entró a la habitación y saludo —Hola— Era la voz de Flor, un perfil de una persona se dibujó en la cortina, Power Man se escondió de inmediato y una muchacha de unos 16 años abrió las cortinas, la luz del sol le caló en los ojos y sólo dejó abierto muy poco de las cortinas y se retiro. Power Man de nuevo se asomó por la ventana con gran cautela, pudo observar un gran cuarto lujoso, había una gran cama que parecía sacada de un cuento de princesas, había muchos adornos de mármol y mucha comida sobre una larga mesa con un mantel blanco y adornos en rojo, la chica que abrió las cortinas estaba agachada buscando algo en el armario y Power Man no dejo de observar el panorama que ella ofrecía con esa micro faldita de sirvienta, ella se paró inmediatamente y Power Man se escondió de nuevo, volvió a mirar y se sorprendió al ver a la muchacha que le entregaba una caja a Flor; Power Man se quedó sin habla por un momento y dio un paso para atrás —¡Es Teresa!— Power Man recordó el caso del secuestro de la hija del mandatario de la policía y recordó haber visto su fotografía en el periódico, observó una vez más, Flor tenía puesto un traje de sirvienta como el de Teresa —Le queda muy bien— pensó Power Man, la puerta se abrió una vez más y a la habitación entró la misma mujer que Power Man rescato del violador cosa que le sorprendió más; Teresa ignoró algo que Flor le decía y saludo a la pelirroja mujer con un beso en la boca, Power Man vio los labios de Teresa diciendo algo así como “Bienvenida, ama”. Rubén dio varios pasas atrás sin poder creer lo que veía, no lo entendía, siguió caminando para atrás hasta topar con una pequeña casa de madera hecha para perros, asustado Rubén escucho el gruñido de un perro y al mirar hacia la derecha observo dos perros enormes, de esos que parecen lobos, Rubén quedó paralizado en el momento hasta que los perros le ladraron furioso y corrió con ellos detrás. Rubén corrió por todo el patio hasta pasar por un lado de una gran alberca con varias muchachas en su mayoría parecían menores de edad, una de ellas se levanto, pese a que estaba atractiva eso no fue algo que Rubén notó de inmediato pues dos enormes perros se lo querían comer, topó con la pared y su miedo no le dejaba pensar en que él podía volar, la muchacha lanzó un chiflido y los perros se sentaron ante el asombro de Rubén — ¡largo de aquí!— dijo la muchacha levantando una mano amenazadora, los perros corrieron de regreso a donde se encontraron con Power Man —lo siento, pero ese es su trabajo— dijo la muchacha que tenía un diminuto bikini al que Power Man le llamaba mucho la atención — Lo siento, pero ¿Quién eres? ¿La ama te citó?— Rubén la miraba a los ojos, miro hacía la alberca y observó a las demás muchachas, algunas de ellas estaban en ropa interior —Morí devorado por los perros y estoy en el cielo ¿Verdad?— dijo Power Man y se desmayó.

Rubén despertó en medio del mismo cuarto lujoso mientras Teresa lo atiende, de una forma brusca se levanta —¿Qué pasó?— Teresa le sonríe — Tranquilo, estas en mi cama. Te desmayaste hace media hora— Rubén la miraba impresionado, observó la cómoda que estaba a un lado de la cama y sobre ella está su paño, los lentes, un vaso con agua y dos jeringas pequeñas —¡¿Por qué me quitaste el paño?!— preguntó alarmado y en ese momento la puerta se abrió. A la habitación entró Flor acompañada de la mujer pelirroja que traía una blusa con un gran escote y una pequeña falda que dejaba ver su ropa interior en ocasiones —¡Rubén! ¿Qué haces aquí?— Flor se llevó una mano a la cabeza, sintió una punzada muy fuerte pero pronto se recuperó — Veo que has decidido venir, querido— habló la mujer con esa sensual voz —Ordenaré que ahora mismo se vallan todos para estar solos. Vamos, salgan— Teresa comenzaba a levantarse y Flor a caminar —¡No!— dijo Rubén —¿Qué pasa…? ¿Rubén? — Rubén asintió con la cabeza — Prefieres que estén ellas, eres un atrevido, hacerlo con tres, pero esta bien… Teresa, empieza a hacerle el amor a Power Man — Teresa dio un brinco sobre Power Man y se desabotonó un poco la blusa acercándose a Power Man, él vio todo lo que estaba debajo de esa blusa y empezaba a ponerse nervioso —¡Muévete!— Dijo Rubén tomándole las manos a Teresa —¿Qué sucede, amor? ¿No te gusta ella? ¿Prefieres que comencemos con Flor? Pues por lo que vi, tu y Flor ya se conocían… Flor…— Flor camino para acercarse a Rubén —¡No!— Flor se detuvo en el acto y la mujer se sorprendió — ¿Pero por qué… por qué se detuvo?— Rubén tiró sobre la cama a Teresa y se paró en seguida —¿Quién eres tu? ¿Por qué tienes a Teresa contigo? ¿Qué hace aquí Flor? — La pelirroja mujer sonrío de una manera muy sensual — Debí imaginármelo… ja-ja— hizo una sonrisita falsa —Tu siendo Power Man debías conocer el caso de Teresa ¿Cómo no se me ocurrió? Ja-ja— Rubén se acercó a la mujer —¿Por qué mientes acerca de Teresa, es obvio que Power Man conoce el caso ¿Qué haces con ella?— la mujer caminó hasta un gran sillón blanco que estaba cerca de la ventana y el cual no había visto Rubén — Mi nombre es Myra Magaña ¿Me conoces?— Rubén la miraba extrañado, intentando recordar de donde la conocía pero no era ninguna criminal a la que haya seguido antes — Como no contestas — continuó hablando Myra —Yo soy la dueña de la familia que tu persigues, y me encantan los hombres como tu — Flor veía extrañada todo eso, ella había visto las noticias donde salía Power Man y jamás se imaginó que Rubén podría ser ese héroe, también sabia del caso de Teresa pero ella jamás vio una foto de esa muchacha y también del caso de la familia a la que se refería Myra, pues es la única familia de su especie al menos en el estado —¡Flor! Ven, acércate— Flor escucho esas palabras como si salieran de su mente, ella quería resistirse a esas ordenes pero su cuerpo se movía por si sólo, la cabeza comenzaba a dolerle —Otra vez — pensó — después no me acordaré de nada — En su mente se imagino a Rubén como Power Man y siguió las ordenes.

Myra tomo a Flor de la mano y la beso, después empezaría a chuparla de una manera grotesca —Detente— dijo Power Man pero Myra no obedecía — acércate más — Myra estaba a punto de besar a Flor en la boca cuando Rubén la jaló hacía él, fue en ese momento cuando sintió una gran descarga eléctrica en su espalda, Teresa lo había atacado con una pistola de choques, Rubén cayó al suelo y Myra beso a Flor asegurándose de que Rubén viera, eso hizo que empezara a correr la ira por el cuerpo de Rubén —más abajo — Rubén se paró de inmediato y movió a Flor de lugar —hazlo tu, Teresa — Teresa caminó hasta Myra — si, ama — y besó a mira en la boca, Myra la movió un poco —más abajo— Teresa comenzó a besar a Myra en el cuello hasta llegar a sus grandes pechos, la ira de Power Man empezaba a crecer. Myra lo miraba y sonreía con una expresión de satisfacción mientras él estaba inmóvil haciéndose rosado y Flor estaba como ida sin decir nada — Ahora aquí, Teresa— Dijo Myra bajando con su mano a Teresa hasta sus piernas — Espera, tal vez Power Man quiera hacer — Rubén se sorprendió de lo que escuchó y de inmediato lo rosado desapareció —No, continua — Teresa comenzó a quitarle la ropa interior — Detente— dijo Rubén quien de nuevo empezaba a ponerse rosado. La puerta se abrió de repente, a la habitación entraron dos de los hombres que habían asaltado el banco — Ama, tenemos a otra — El hombre jaló a una muchacha que también era menor de edad, ella lloraba — ¿la inyecto ya?— dijo el tipo sacando una jeringa —No — contestó Myra — Hazla tuya aquí mismo — En el rostro del hombre se dibujó una gran sonrisa — ¿En verdad, Ama? La verdad es que me gustaba mucho desde que la vi. Me la voy a coger— el tipo comenzó a besar a la fuerza a la muchacha quien intentaba defenderse inútilmente Myra volteo a ver a Power Man quien estaba completamente rosado caminando hacía donde se encontraba el tipo, paso por enfrente de Myra y esta se levantó detrás de él, de entre sus pechos sacó una pequeña jeringa y con una gran agilidad inyecto de un liquido transparente a Power Man en el cuello, Power Man toma la jeringa y se la avienta al individuo que ya comenzaba a quitarle la ropa a la muchacha Rubén dio un gran salto y golpeo al tipo en la cabeza y lo pateo fuera de la habitación —Detente— dijo una voz muy dentro de la mente de Power Man, no podía ir en contra de esas ordenes, Rubén regresó de inmediato a su color normal de pie y volteo con Myra, se lleva la mano al cuello —¿Qué pasa?— Myra le sonríe sensualmente —ahora eres mío, amor, y vamos a hacer el amor todo el tiempo — Rubén estaba aturdido, esas palabras sentía que eran una orden de su mente y no podía negarse a realizarlas sólo muy dentro de él podía controlar lo que era, como si estuviese encerrado en una pequeña caja —¿Qué me pasa?—.

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